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GEORGIA

Osetia del Sur encuentra en Kosovo un precedente para su independencia

Por Luis Miguel L. FarracesTiempo de lectura3 min
Internacional09-03-2008

La mecha encendida en la Comunidad Internacional tras la declaración unilateral de independencia de Kosovo hace apenas unas semanas y su posterior aceptación masiva por parte de Occidente ya ha estallado. La región georgiana de Osetia del Sur solicitó formalmente a Rusia y la Unión Europea el reconocimiento de su independencia la pasada semana. El Parlamento osetio afirmó que el caso kosovar “supone un precedente para ellos” y exigió a la Comunidad Internacional que “deje de actuar siguiendo un doble rasero”.

"El ejercicio del derecho de las naciones a la autodeterminación puede resultar la única vía de arreglo pacífico de las situaciones conflictivas. Kosovo ha confirmado que la solución de los conflictos regionales se basa no sólo en el principio de integridad territorial de los Estados". Con estas palabras defendía el Parlamento de Osetia del Sur la pasada semana su derecho a que la solución a su conflicto nacionalista con Georgia se vea, tal y como está sucediendo en Kosovo, con una independencia reconocida por la Comunidad Internacional. Ciertamente, existen múltiples paralelismos entre el caso kosovar y el osetio que podrían servir de base para que la región georgiana exija un mismo trato internacional que Pristina. En primer lugar, Osetia del Sur, al igual que Kosovo, es una región con una composición étnica y un lenguaje diferenciados del resto del país. Precisamente la cuestión lingüística fue uno de los detonantes del conflicto armado entre las milicias osetias y el Ejército de Tiflis durante los años 1990 y 1991, y que lleva al segundo de los paralelismos entre Kosovo y la región georgiana. Y es que Osetia del Sur también sufrió un conflicto armado contra el Ejército nacional de su país, Georgia, debido a sus ambiciones de soberanía. La proclamación de independencia del Parlamento osetio en 1990 tuvo como consecuencia la intervención militar de Georgia en la región en una guerra que dejó 3.000 muertos en apenas algo más de un año. Los osetios, desde antes de la desmembración de la Unión Soviética, han pedido y siguen pidiendo su anexión a la república rusa de Osetia del Norte en un ente federal unido dentro del régimen de Moscú. Resulta significativo que los idiomas oficiales de la región sean hoy día el ruso y el osetio, sin prácticamente presencia alguna del georgiano. De la guerra de principios de los 90 surge la tercera semejanza del caso osetio con Kosovo. Ante la escalada de violencia en la región, la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) dio el visto bueno al despliegue de un contigente militar de paz formado, en su mayoría por miembros del Ejército ruso. La presencia de tropas internacionales, al igual que pasó en Kosovo, fomentó la creación de un ente estatal autónomo al del resto del país con instituciones y burocracia propias. La estabilidad de la región, en peligro Sin embargo, la situación de la región en los últimos años no ofrece augurios de estabilidad. En 2004, y pese a la presencia internacional, se registraron diversos enfrentamientos entre comandos osetios y las fuerzas policiales georgianas en localidades limítrofes. Desde entonces, Georgia viene quejándose ante la Comunidad Internacional de la falta de neutralidad de las tropas de paz rusas en la zona debido a un conflicto de intereses claro. Las pruebas de que Moscú guarda intereses sobre la región pasan por acciones como la repartición de pasaportes rusos entre la población osetia. Ello da a Rusia el pretexto de actuar militarmente en la región en el futuro en el caso de que sus ciudadanos estén en peligro por las actividades del Ejército georgiano. Ante las quejas de Tiflis acerca de la creciente influencia política y económica de Moscú en la región, la Unión Europea ha barajado la posibilidad de enviar tropas a Osetia del Sur, pero nunca ha llegado a materializarse la propuesta. A día de hoy, la situación de la región es de una independencia de facto del Estado georgiano con una población que en un 99 por ciento de los casos apoyaría la secesión según un referendo convocado en 2006.