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VIOLENCIA ESCOLAR

Amnistía Internacional denuncia el acoso a las niñas en las escuelas

Por Paula LópezTiempo de lectura2 min
Sociedad06-03-2008

Cada año en España los medios de comunicación se hacen eco de nuevos casos de violencia escolar, como el de la niña de Ermua de hace unas semanas. Afortunadamente, en este país las agresiones graves en las escuelas han descendido en los últimos años: de un dos por ciento en 1999 a un 0,9 por ciento en 2006. Es decir uno de cada mil niños sufren este tipo de acoso.

Pero las niñas son las más afectadas de esta problemática. Muchas pequeñas repartidas por diferentes países sufren algún tipo de acoso o violencia escolar por parte de compañeros, profesores o personal de los centros educativos. En Malawi el 50 por ciento de las niñas escolarizadas afirmaba haber sido“tocadas por compañeros o profesores; y en Estados Unidos el 83 por ciento de los estudiantes de 12 a 16 años sufría algún tipo de acoso sexual. En Tanzania se expulsaron a más de 14.000 alumnas entre 2003 y 2006, menores de 16 años por haberse quedado embarazadas, y en muchos países sudamericanos el acoso sexual en la escuela está generalizado. Las niñas que más peligro corren en las escuelas de estos países son, sobre todo, las discapacitadas o las de minorías étnicas, a las que les cuesta más defenderse. Algunas de las consecuencias de esta violencia, son que las niñas abandonan sus estudios y no pueden salir de la pobreza, sienten miedo y baja autoestima, pueden padecer enfermedades de trasmisión sexual y muchas veces el acoso conlleva a embarazos no deseados. En 2006, alrededor de la mitad de los países del mundo no habían prohibido el castigo corporal en los colegios. Cómo atajar la violencia Cuando un hijo se encuentra en una situación de acoso escolar como víctima, los expertos recomiendan, sobre todo, fomentar la comunicación, la confianza y comprometerse a ayudarlo. Investigar los que ocurre, ponerse en contacto con el profesor, no estimular en el niño la venganza y mantener la calma para poder así trasmitírsela al niño. Cuando el hijo es el acosador, lo que menos se debe hacer es usar la violencia contra él con el fin de reparar el problema. Lo que más necesitan es comunicación y confianza, no culpar a los demás por la actuación del niño, canalizar la conducta hacia algún deporte y no ignorar la situación. La ausencia de reglas, la falta de supervisión o una disciplina dura y peleas familiares hacen que los hijos absorban del entorno actitudes agresivas. En las escuelas lo que menos se debe hacer es cerrar los ojos a la realidad. El tipo de disciplina que haya en el colegio influye en la conducta de los alumnos. No se deben dejar las aulas solas con los niños mucho tiempo y debería de haber un vigilante continuo en los recreos y en los comedores. También es necesario que los profesores estén atentos ante la posibilidad de existencia de algún caso de violencia escolar y así comunicárselo a los responsables del centro.