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RELIGIÓN

Rouco Varela ha sido elegido presidente de la Conferencia Episcopal

Por Esteban del PozoTiempo de lectura2 min
Sociedad06-03-2008

Parece lo mismo pero no lo es. Aunque el Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal esté formado por las mismas personas del anterior trienio, salvo Martínez Camino, los cargos que ocupan tras las elecciones que han devuelto a la presidencia de esta entidad a Rouco Varela son distintos.

En primer lugar esa presidencia ha pasado a manos, por tercera vez, del cardenal arzobispo de Madrid monseñor Antonio Mª Rouco Varela. La vicepresidencia será ocupada por su antecesor en el cargo, el obispo de Bilbao, monseñor Ricardo Blázquez, y el hasta entonces secretario monseñor Martínez Camino no sólo tendrá voz, sino que también tendrá voto en el seno del Comité Ejecutivo. Este queda formado, amén de los anteriores, por Antonio Cañizares, Lluís Martínez Sistach, Carlos Amigo y Carlos Osoro. El actual presidente fue elegido en una primera votación con 39 sufragios a favor suyo y 37 en apoyo a Ricardo Blázquez. En la segunda ronda quedó refrendada la vicepresidencia para el obispo de Bilbao. El Comité Ejecutivo del episcopado es algo parecido al Consejo de Ministros. Ellos son los que toman las decisiones urgentes, marcan la agenda y controlan directamente, la cadena de los obispos. Con su nueva composición y la inclusión de Martínez Camino, son cuatro los obispos pertenecientes al ala más conservador, Rouco, Camino, Cañizares y Osoro, y tres al más moderado, Blázquez, Sistach y Amigo. La diferencia entre estos dos sectores no es tanto en el fondo si no como en la forma. En los temas clave, el mensaje siempre ha sido el mismo, no al cambio en el concepto de familia o matrimonio, lucha por la vida y la dignidad humana, y la defensa de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos. Sin embargo y como reconoce el obispo de Palencia son sensibilidades particulares y acentos distintos. La diferencia entre ambas secciones radica en la respuesta que se debe dar a las políticas que atacan a los pilares de la Iglesia y la condición humana. Los conservadores creen que lo mejor es plantar cara y recuperar espacio político, también en la calle, es lo que se ha llamado cristianismo de presencia. Para los moderados, la cuestión religiosa se solucionaría con diálogo y búsquedas de acuerdos, posición conocida como“"levadura en la masa" o "cristianismo de mediación". Las primeras declaraciones de Rouco Varela sirvieron para tender la mano al Gobierno de Zapatero.“La relación con los políticos es siempre de colaboración, buscando el bien común. La respuesta del líder socialista fue en sintonía con el presidente de la Conferencia Episcopal y reiteró su voluntad de diálogo y colaboración en el ejercicio de las respectivas responsabilidades.