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COLOMBIA

Una tormentosa cumbre supera la tensión entre Colombia y los bolivarianos

Por J. F. Lamata MolinaTiempo de lectura4 min
Internacional09-03-2008

La crisis comenzó con la muerte de 17 guerrilleros de las FARC en suelo ecuatoriano por fuerzas aéreas de Colombia en un enfrentamiento en el que también murió un soldado colombiano. "Hoy hemos dado otro paso en derrotar la farándula del terrorismo que padecemos", anunció Álvaro Uribe, con cierta euforia ante el final del dirigente guerrillero Raúl Reyes. La acción de los colombianos es insignificante si se comparan las de Israel en Líbano por motivos similares o las de los estadounidenses en Afganistán.

No lo vio así el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuya llamada telefónica con Reyes sirvió para que el Ejército de Colombia localizara el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). "Fue un cobarde asesinato, los colmillos de drácula bañados en sangre. Rendimos tributo a un buen revolucionario que fue Raúl Reyes", dijo Chávez en su programa Aló presidente. "He ahí el puño de la guerra, que es el puño del Imperio, una imposición del imperio norteamericano". El mandatario venezolano guardó un minuto de silencio por el guerrillero muerto, sin hacer mención a que a Reyes se le imputaban delitos salvajes como el atentado de El Nogal, donde fueron asesinadas 36 personas o la masacre de Boyaja, donde murieron 119 personas. El más ofendido era el presidente de Ecuador, Rafael Correa -no se le puede adjudicar al Ejecutivo de Quito la debilidad del de Líbano ni el aislamiento internacional de los talibanes afganos-: "el territorio ecuatoriano ha sido bombardeado y ultrajado por parte de un Gobierno extranjero. Ha dejado a 20 miembros de las FARC muertos, casi todos con ropa de dormir, fue una masacre. El presidente Uribe ha mentido a Ecuador y al mundo”. La tensión alcanzó el rojo vivo cuando tanto Venezuela como Ecuador anunciaron la ruptura de relaciones con Colombia y movilizaron sus tropas. A ellos se sumó su conocido aliado satélite Daniel Ortega, presidente de Nicaragua: "Al asesinar a Raúl Reyes se asesinan las posibilidades de paz en Colombia". El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, no movilizó al Ejército pero anunció que demandaría a Chávez ante el Tribunal Internacional de La Haya: "Hemos sufrido 40 años de terrorismo y no podemos admitir que un país se convierta en cómplice de los terroristas". La Paz en la Cumbre de Leonel Mientras Latinoamérica contenía la respiración, entró en escena el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, quien propuso la celebración urgente de una cumbre en su país entre todos los presidentes del Grupo de Río para salvar la paz. Las tensiones de la reunión dejaron atrás cualquier incidente como el de Rodríguez Zapatero y el Rey en la pasada cumbre hispanoamericana. "Bombardearon en suelo ecuatoriano pero desde el espacio aéreo colombiano -se defendía Uribe-. Por Dios, era contra uno de los más tenebrosos terroristas de la historia". Los ataques de Correa no se quedaban cortos: "Qué difícil es creerle algo a un presidente que ha mentido tanto". Uribe pidió perdón por la incursión en Ecuador pero la justificó en el derecho de soberanía de su país a defenderse de los guerrilleros. "Allí no estaban preparándose para la Semana Santa", ironizó Uribe, quien también respondió algunos de los argumentos del ecuatoriano: "Rafael dice que estaban en pijama, mi canciller que estuvo secuestrado por ellos seis años, dice que ellos nunca usan pijama". Los sarcasmos de Correa no se quedaron atrás, cuando se dirigió al presidente de República Dominicana para advertirle: "Querido Leonel, queridos dominicanos, tengan mucho cuidado, a ver si el presidente Uribe cree que hay otro Raúl Reyes en República Dominicana y los bombardea". Uribe interrumpió diciendo: "lo capturaríamos con la colaboración del Gobierno dominicano y de su Policía"; "Serénese presidente", contestaba Correa con una sonrisa. El nicaragüense Daniel Ortega acusó a Colombia de terrorismo de Estado, mientras que Chávez se negó a llamar terroristas a las FARC: "¿Me quieres obligar a mí? El presidente Uribe reivindica una cosa rara, una soberanía extraña". La intervención de Evo Morales, presidente de Bolivia, empezó a calmar el ambiente, cuando éste imploró por la unidad de "dos hermanos de dos países libertados por Simón Bolívar". Pero el discurso más aplaudido fue el del anfitrión: "Aquí todos queremos la paz, desde un tono apasionado y vehemente hemos avanzado hacia la racionalidad". El presidente de República Dominicana pidió un abrazo entre los presidentes de Ecuador, Colombia y Venezuela, pero el ecuatoriano no parecía estar por la labor: "Sigamos escuchando las intervenciones, te ruego que eso lo plantees luego", no así el presidente de Colombia: "yo acepto lo que usted dice". La sesión finalizó con el establecimiento por parte de Leonel Fernández de que el territorio de un Estado es inviolable y registrando el compromiso de Colombia de que una actitud similar no se repetirá. Terminado el acto, Uribe se levantó a ofrecer su mano a Correa, quien se la estrechó sin mucho entusiasmo y con toda la tensión reflejada en su rostro. También Uribe se la ofreció Ortega, quien aprovechó para sacar el conflicto judicial entre ambos países: "Dele la mano a Nicaragua retirando los barcos de guerra del meridiano 82 ¿le parece?" El que sí aceptó estrechar su mano firmemente fue Hugo Chávez y la imagen de ese apretón es la que ha puesto fin a la cumbre. "Ha sido un día maravilloso en el que ha ganado la sabiduría de Leonel", aseguró Chávez. Fuera, las manifestaciones que pedían la paz cantaban victoria y entonaban los himnos de Venezuela y Colombia. La tensión parece, pues, haber acabado, habiendo sido más una guerra de nervios que otra cosa. La crisis acaba, los secuestrados de las FARC esperan.