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ELECCIONES

Cifras visibles frente a cifras invisibles

Por María García CiracTiempo de lectura2 min
Economía08-03-2008

Durante todas las entrevistas, debates, en sus respectivas propagandas, los principales partidos venían manteniendo posturas aparentemente irreconciliables cuando en realidad estaban hablando de lo mismo. La diferencia residía simplemente en que cada uno contaba la historia como le interesaba.

Frases como “El paro ha subido” eran acalladas con afirmaciones del tipo “Hay superávit”. Apuntes que hacían alusión a la buena marcha del país en términos de grandes magnitudes eran respondidas con fiereza al hablar de la política social. Un tira y afloja que tocó su fin con las elecciones del domingo. El presidente se enfrenta ahora a una decisión difícil: seguir disfrazando la información -como ambos candidatos han hecho a lo largo de la campaña electoral- o empezar a decir las cosas claras. Uno de los temas que deberían aclararse sería el referente a los gastos e ingresos públicos, es decir, cómo bajando los impuestos -con la consiguiente reducción de ingresos- se piensa subir el gasto. Arthur B. Laffer, asesor del ex presidente estadounidense Ronald Reagan, ya intentó dar contenido teórico a esta afirmación asegurando que existe un nivel óptimo de impuestos, por lo que a veces bajarlos puede traer asociado un aumento de la recaudación. Esto es así porque si el tipo impositivo es elevado, habrá más posibilidades de que los ciudadanos intenten no pagarlo. Ello se plasmó en la famosa curva de Laffer, que el tiempo acabó relegando al cajón de las cosas bonitas pero olvidadas. Del mismo modo sería interesante aclarar si por fin y de una vez por todas, van a dejar de jugar con los ciudadanos y van a buscar un equilibrio entre cifras visibles y cifras invisibles. Es decir, intentar que ningún dato quede infravalorado pues a todos gusta que haya poco paro o que no se congelen los salarios de los funcionarios, pero también interesa no tener déficit presupuestario. Ojalá cuando finalice esta legislatura se pueda decir que el Ejecutivo lo ha hecho bien. No todo es controlable en un mundo tan globalizado como el actual. No se puede predecir lo que sucede en el entorno, pero un paso interesante para evitar los declives es afrontar los problemas con sinceridad y transparencia. ¿Empezamos a hacerlo?