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SIN CONCESIONES

El Chiki-chiki de ZP

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión09-03-2008

¿No querían ustedes café? Pues ahí tienen dos tazas bien cargadas para digerir durante los próximos cuatro años. Cuando acabe esta nueva legislatura, Zapatero va a convertir en realidad la célebre frase que pronunció el también socialista Alfonso Guerra cuando aterrizó por primera vez en La Moncloa: "Cuando nos vayamos a España no la va a reconocer ni la madre que la parió". El problema para muchos españoles es que Zapatero quiere remodelar a su antojo principios que millones de ciudadanos consideran básicos y elementales. Hasta ahora se había comedido en algunos de sus proyectos políticos por el miedo a que le pasara factural electoral. Pero ya no tiene nada que temer. Con cuatro años más de legislatura por delante, con el contador a cero tras su nuevo triunfo en las urnas y, sobre todo, con una oposición que tiene que replantearse el futuro tras otro fracaso electoral; Zapatero tiene carta blanca para hacer y deshacer a su antojo. Los españoles han hablado con claridad a través del voto y han dejado claro lo que quieren para los próximos cuatro años. Sin embargo, el triunfo de Zapatero no deja de ser extraño por mucho que haya obtenido más de once millones de apoyos en las urnas. Después de apostar a ciegas por la negociación con ETA y fracasar en el intento, después de abrir una pugna entre comunidades con las reformas de los estatutos, después de hacer el ridículo con el Ministerio de la Vivienda, después de maltratar a los catalanes con las obras del AVE, después de su soledad internacional... después de todo lo que ha pasado en cuatro años, tantas barbaridades le han salido gratis. Aunque haya abandonado el talante, la estrategia de la sonrisa y de la ceja vuelven a darle el triunfo en las elecciones. Es la victoria de la forma sobre el fondo, del cómo sobre el qué y de la propaganda sobre las propuestas. No es la primera vez que algo así ocurre en España. El último ejemplo está en el concurso musical de Eurovisión. La otra gran victoria electoral del 9-M es para Rodolfo Chikilicuatre, un humorista disfrazado de músico que representará a España en el próximo festival de la canción europeo. No tiene experiencia ni aptitudes ni calidad ni solvencia para cantar. Sólo reparte sonrisas, más propias del ridículo que del arte. Los españoles le han elegido democráticamente para ir a Eurovisión después de una campaña promocional impulsada por el programa de Andreu Buenafuente (La Sexta). No importa que no sepa cantar o que su canción roce el absurdo. Rodolfo Chikilicuatre cae simpático aunque profesionalmente sea mil veces peor que sus contrincantes. Su candidatura cuenta con el apoyo de la cadena de televisión y el mismo grupo mediático que secunda el mensaje político de Zapatero. Ambos han triunfado con una estrategia similar. Ocultan sus ideas y sus virtudes bajo un disfraz de buen humor y amabilidad. Parecen simpáticos y por eso les votamos sin importarnos que, cuando llegue Eurovisión, podemos ser el hazmereir del continente y quedar los últimos. Eso sí, lo asumiremos con una sonrisa en la boca.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito