Casi 100 años después, un país sigue sufriendo las consecuencias de ataques por armas químicas. El último, el del pasado 21 de agosto en Siria. Este país es uno de los pocos que todavía no forman parte de la Convención de Armas Químicas ni de la OPAQ.
La ONU ha hecho público esta semana los resultados de los inspectores enviados a Siria. Finalmente, se confirma el uso de armas químicas. Después del pacto de no atacar el país árabe, Rusia y EEUU siguen enfrentadas por los intereses que tiene cada uno respecto al país.
En Siria se está perpetrando una guerra en la que el destino final lo decidirá la ONU. Mientras, se reabren viejas heridas de las guerras pasadas de Iraq, que suscitó mucha polémica, o Libia, que no tuvo tanta repercusión.
La ONU presenta un informe realizado por los expertos en el que hay pruebas "claras y convincentes" de que en el ataque de Siria del 21 de agosto se usó gas sarín. Este compuesto afecta al sistema nerviosos y en 1993 fuer prohibido por la Convención sobre Armas Químicas.
La policía afirma que dos tiradores, uno de ellos con uniforme militar, han matado a cuatro personas y han herido a otras ocho en un tiroteo producido este lunes en el Cuartel General del Mando de Sistemas Navales en el Washington Navy Yard.
El presidente sirio, Basher Al Assad, ha concedido una entrevista para la cadena estadounidense Fox en la que asegura que el proceso para destruir las armas químicas no es fácil, que tardarán por lo menos un año y que costará en torno a 1.000 millones de dólares.
El partido de la canciller alemana Angela Merkel parte como favorita para ganar las elecciones del proximo 22 de septiembre aunque no podrá gobernar sola sino que tendrá que buscar apoyos.