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ALEMANIA

Los alemanes siguen confiando en la política de la canciller

Por Chantal SalomTiempo de lectura2 min
Internacional22-09-2013

La canciller alemana, Angela Merkel, es la principal responsable de que Alemania haya recuperado el papel de gran potencia económica y política que perdió tras la Segunda Guerra Mundial. Merkel llegó al poder de modo accidental, pero su política de austeridad económica sirve de guía a día de hoy a diversos países europeos que buscan salir de la crisis, como es el caso de España. La mayor parte de la población alemana ha vuelto a expresar su apoyo a la canciller en las urnas, que ha ganado las terceras elecciones consecutivas, lo que no sólo repercutirá en Alemania, sino en otros países europeos como España, Grecia y Portugal.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha representado la política de austeridad en Europa desde el declive económico en 2005. Se convirtió en la primera mujer y la primera política que había crecido en la Alemania comunista y que juraba el cargo de canciller de la potencia europea. Entró a los 35 años en política y logró presidir la CDU, una formación formada en su mayoría por hombres y basada en valores católicos. Ocho años después de llegar al poder, es una de las responsables de que Alemania haya recuperado el papel de gran potencia mundial en materia política y económica. Sin embargo, también tiene detractores. Algunos la acusan de poner en peligro el proyecto de la UE y critican los recortes que ha impulsado en países vecinos a cambio de ayuda, la mayoría de los alemanes han dejado claro en las urnas su apoyo esa política. Alemania es la cuarta potencia económica a nivel mundial, detrás de Estados Unidos, China y Japón. Además, ocupa el segundo lugar en exportaciones a nivel mundial, después de China. La población alemana recibió la política de austeridad de Merkel con frustración en 2011, cuando la recesión amenazaba a la eurozona. El 15% de alemanes encuestados aprobó el desempeño de su gobierno durante la crisis del euro, mientras que el 75% lo desaprobó. Según diversos estudios, en diciembre de 2005, cuando Merkel llegó al poder, el índice de desempleo era del 11,1%; en septiembre de 2009, cuando fue elegida por segunda vez, el desempleo había bajado al 8%. A día de hoy, una vez ganadas sus terceras elecciones, el índice de paro en Alemania es del 6,8%, la segunda tasa más baja de Europa. La Alemania de Merkel ha servido como guía y ejemplo a otros países europeos que están viviendo un lento crecimiento económico, históricas cifras de desempleo, una población cada vez más vieja y una deuda creciente. Entre los principales logros del gobierno de Merkel, cabe destacar el fin de la tendencia a un mayor endeudamiento gracias a la política de consolidación presupuestaria y el incremento de la competitividad gracias a la puesta en marcha de reformas estructurales y a la flexibilidad del mercado laboral. La economía alemana ha superado las dificultades derivadas de la crisis financiera internacional mejor y más rápido que todos los países industrializados de su entorno y ha seguido creciendo incluso durante la crisis europea de la deuda, lo que ha causado que otros países deseen seguir su senda. El saneamiento de las cuentas públicas, la disciplina de gasto y la reducción de la deuda representan un cambio político fundamental respecto a los siglos pasados, lo que ha hecho resurgir a la gran potencia alemana. A día de hoy, se prevé que Grecia necesitará más ayuda y que Portugal probablemente será ayudado con un segundo rescate. La prioridad a corto plazo es la de reparar el sistema bancario europeo ya que es la clave para descongelar los créditos, generar confianza en el gasto y restablecer la salud económica a largo plazo.