SIN ESPINAS
Argentina y los gallegos

Por Javier de la Rosa
2 min
Opinión24-12-2001
Esta semana he tenido un buen cúmulo de pensamientos peregrinos. Fijaros que me ha dado por elucubrar con la posibilidad de que la culpa de todo lo que está pasando en Argentina la tengan los gallegos. Como saben, entre 1860 y 1936 la situación de España provocó una diáspora masiva de gallegos a la tierra del fuego. Migraciones que se reanudaron en los cincuenta. De este hecho, juego yo por un momento a ser historiador y me sale que del mestizaje entre gallegos lazarillos, indios americanos, y un poquito de pimienta latina al estilo italiano, ya tenemos a la clase dirigente argentina que ha llevado a su pueblo al ostracismo más absoluto. A ver si no cómo se entiende que estos politicastros argentinos respondan siempre con una pregunta ante las cuestiones que les plantea una ciudadanía muerta de hartura, asco, aburrimiento y en poco tiempo hasta de hambre. En el carácter de los gallegos ha estado siempre eso de salir por la tangente cuando se interpela a su intimidad más profunda o cuando se les exige responsabilidad alguna. Lo hacen con una maestría sin parangón. ¿Usted por qué ha hecho esto señor dirigente? ¿Y por qué no? Te responderá. ¿Donde están esos millones? ¿Se refiere usted a millones de pesos o de personas? De pesos. ¿Y por qué de pesos y no de dólares ya que aquí valen lo mismo? Bueno, pues de dólares. Pues no sé donde están, oiga. Además, que más da saberlo si el nuevo presidente quiere crear una tercera y nueva moneda. Espérese a que la saquen adelante y ya le digo que es lo que he hecho con esos millones. Sé que la apreciación que les he brindado no tiene ningún fundamento científico, poco rigor intelectual y menos delicadeza con uno de los pueblos más sabios y trabajadores de nuestra España. Pero es que me da por divagar de esta manera cuando no le encuentro ninguna explicación coherente a las cosas que suceden en este mundo. ¿Cómo es posible que el país que tiene la capa de humus más gruesa del planeta (por tanto la tierra más fértil), donde el trigo crece hasta en las vías del tren, se estén a estas alturas muriendo de hambre? ¿Puede haber políticos más ineptos? ¿Puede haber políticas más desastrosas? No, lo que no cabe más en el haber de esa sociedad es una clase política más corrupta, más despilfarradora y más amoral. No sé si la clase política de un país es reflejo de su sociedad. Pero aparte de otras muchas preguntas, habrán de preguntarse los argentinos de donde viene tanta podredumbre.






