Las cumbres de la Tierra: buenos propósitos e incumplimiento
Por La Semana
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Sociedad30-08-2002
Han pasado diez años de la I Cumbre de la Tierra, que se celebró en Río de Janeiro (Brasil). Al otro lado del Atlántico, Johanesburgo (Sudáfrica) trata de hacer realidad esos objetivos y buenas intenciones que en la última década han sido ignorados por los países que más culpa tienen en el efecto invernadero y que más pueden aportar para detenerlo y evitar las desigualdades en el mundo.
La primera Cumbre de la Tierra hizo de Río de Janeiro una referencia histórica en 1992 en la búsqueda de un entendimiento entre la economía, la sociedad y el medio ambiente. La supervivencia del planeta y una mejora de todos los que peor viven en él fue el objetivo que se planteó en Río. Aunque los proprósitos fueron buenos, pues los políticos aceptaron cambiar las formas de producción y consumo, los pocos logros hacen mirar a Johanesburgo con cierta incredulidad. El cambio climático, cuyos flecos, según los expertos, han podido verse en las recientes inundaciones y fenómenos meteorológicos que han arrasado diversos puntos del Planeta en las últimas semanas, fue uno de los temas más abordados en Río. Fruto de ello, se puso en marcha el trabajo para lograr que el protocolo de Kyoto, de 1997, fuese efectivo. Todavía queda mucho camino para ello. La mayoría de los países firmantes de este protocolo lo han incumplido. Es más, Estados Unidos, mayor emisor de gases contaminantes, quiere mantenerse al margen de Kioto. Tampoco han aportado demasiado países como Australia y Canadá en este ámbito. A excepción de estos tres últimos países mencionados, más de 70 países han ratificado este protocolo. Johanesburgo parte con el propósito de hacer realidad las buenas ideas para conservar el planeta y luchar contra las desigualdades. Sin embargo, a juzgar por la respuesta y participación de los representantes de los países que más tienen que decir en esta cumbre, la reunión quizás no sirva demasiado.





