UNIÓN EUROPEA
La ampliación de la Unión Europea presenta dificultades de orden económico
Por Salvador Martínez Más
2 min
Internacional07-11-2003
Las condiciones para adherirse no son pocas. Es más, cuando se trata de incorporar a los países de la Europa del Este, las características económicas que exige la Unión Europea son difíciles de realizar a corto plazo. Una Europa de dos velocidades podría ser una realidad a partir mayo de 2004.
Polonia carece de medios para desarrollar su red de autopistas. A finales de 1990, no era superior a la de Eslovenia. Hoy, las carreteras polacas construidas para circular a gran velocidad sólo han aumentado en algunos kilómetros. Esta semana el Gobierno de Varsovia fue señalado por la comisión que estudia la entrada de los nuevos diez miembros, para que tome medidas “decisivas e inmediatas”. Polonia no es el único país en esta situación. También Eslovaquia y Hungría presentan situaciones nada convincentes para realizar una “normal” entrada en la UE. Tanto es así, que desde Bruselas se han afirmado posibles actuaciones en caso de que estos países entren en la UE a pesar de sus carencias. Si la adhesión se produjese en una situación similar a la que presenta hoy Polonia, se pondrían en marcha las denominadas “cláusulas de garantía”. O sea, prohibiciones referidas, entre otras, a la exportación dentro de la zona euro de ciertos productos. Los diez países que entrarán a formar parte de la UE hasta llegar a un total de 25 miembros son: Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Lituania, Letonia, Estonia Chipre y Malta. En todo caso, en Bruselas también hay quien asegura que la ampliación prevista para mayo de 2004 es “la que mejor se ha preparado en la historia de Unión Europea”. Aunque, como apunta el comisario para la ampliación, Günter Verheugen, “vamos hacia una Europa a de distintas velocidades”. Son estas diferencias dentro de la Unión, las que llevan a la desconfianza a algunos intelectuales polacos. El historiador Marcin Kula manifiesta su preocupación “frente al riesgo de establecer nuevos muros entre los buenos europeos y los malos europeos -los que tienen nacionalidad de un país que no cumple las medidas de adhesión-”. Para que todos los europeos sean considerados de la misma manera, el papel de la Constitución de la UE es clave. En la actualidad, la Conferencia Intergubernamental debate el texto constitucional de la futura Europa de los veinticinco.





