DESIGUALDADES
La diferencia de sexos se refleja en los puestos de trabajo
Por Sandra Carretero
1 min
Sociedad01-10-2003
El machismo continúa vigente en el mundo laboral. La lucha de la mujer por la igualdad no ha dado todos los frutos deseados. La última encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) pone de relieve las desigualdades laborales que se establecen por ser hombre o mujer. Según esta encuesta se extraen datos como que sólo el 26 por ciento de los empresarios, el 28 de los diputados y el 34 de los profesores universitarios son mujeres.
Estos datos no encajan si se tiene en cuenta que la proporción demográfica y el nivel de cualificación de la mujer está por encima de la de los hombres, pero siguen siendo ellos quienes se ponen a la cabeza en los trabajos de mayor reconocimiento tanto social como económicamente. En el mundo laboral es donde más se sufre el ser mujer, ya que si se observan las listas de parados o inactivos, la mayoría son mujeres. Además, entre aquella población que tiene trabajo, la mujer ocupa notoriamente los trabajos a tiempo parcial mientras que al hombre le quedan reservados los empleos de jornada completa, y no sólo eso, sino también son ellos los que con una mayoría porcentual se emplean como asalariados. Pero no sólo en ser hombre o mujer hay diferencias ya que la edad también es un factor importante, las mujeres sufren doble indiscriminación, ya que tienen más dificultades en encontrar un trabajo si entre sus datos personales se incluyen, estar casada, tener hijos y tener una edad comprendida entre los 25 y los 65 años. Si se tienen en cuenta las nóminas se aprecia que en el tramo de menores ingresos (hasta 397 euros al mes) se sitúan un 13,4 por ciento de los hogares cuya persona de referencia es mujer, y el 2,8 por ciento de los hogares cuya persona de referencia es un hombre. Por su parte, en el tramo de mayores ingresos (más de 2.380 euros al mes) las proporciones son del 10,7 y del 18,9 por ciento, respectivamente. Aún con estos datos crece la presencia de la mujer en las administraciones públicas pero en los cargos en los que no se toman decisiones.





