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CULTURA

La 32 conferencia de la UNESCO abre una nueva etapa en esta organización

Por Roberto González GarcíaTiempo de lectura2 min
Cultura29-10-2003

La Conferencia General de la UNESCO tiene lugar en la sede de la Organización, en París. Al acto inaugural asistió la Primera Dama de los EE.UU., Laura Bush. El objetivo de tal visita es la reintegración de los Estados Unidos a la UNESCO, organización que abandonara en 1984 tras criticar duramente la gestión económica de ésta en aquellos años, y el excesivo protagonismo que adquirían en su seno la extinta Unión Soviética y los países no alineados, algo que nunca interesó a los EE.UU.

La renovación interna de la UNESCO en los últimos 3 años ha sido la excusa de la potencia norteamericana para reintegrarse en la sección cultural de la ONU, aunque es bien sabido dentro de la organización internacional que esta reintegración responde al interés americano de conseguir apoyos en su aventura iraquí. Esta Conferencia también es histórica para los habitantes de Timor Oriental, puesto que es la primera a la que acuden como miembro de pleno derecho tras lograr su independencia. Según el diplomático japonés Koichiro Matsuura, actual director general de la UNESCO, está convencido que con estas nuevas incorporaciones la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura "cumple un paso decisivo hacia la universalidad". La Conferencia se alargará hasta el próximo 17 de octubre, y es la primera en la que el nigeriano Abiola Omolewa actuará como Presidente de la UNESCO. El presidente saliente, el iraní Ahmad Jalali le deseó buena suerte, a la vez que calificó como "bendición" el retorno de los EE.UU. a la organización. Esta Conferencia se abrió con el reto de la creación de una nueva carta común en materia cultural, con la que se otorgaría carácter jurídico a la Declaración sobre Diversidad Cultural adoptada por unanimidad por todos los países miembros de las Naciones Unidas en 2001. Se enfrentan las opciones de Francia y los países francófonos con la de los Estados Unidos, por lo que puede parecer que su reinserción sólo busca la discordia con Francia, como una revancha infantil por la negativa de nuestros vecinos a secundar la invasión de Iraq junto con a los americanos. Francia defiende su propio modelo de "diversidad cultural", sin buscar la globalización y homogeneización cultural, algo favorable a la creación de esa carta común, mientras que los EE.UU. lo califican como un "caballo de Troya" que diera paso a la excepción cultural que Francia defiende en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio. Por su parte, el país galo ya ha dado el primer paso para la protección de su cultura informativa a través de la creación de una cadena nacional de televisión de información permanente, para intentar contrarrestar la hegemonía internacional de la CNN norteamericana.