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CICLISMO

Vacas cada vez más flacas

Por La Semana.esTiempo de lectura2 min
Deportes06-09-2003

La decisión de Banesto y ONCE de suprimir el patrocinio de sus equipos ciclistas al término de la actual temporada deja al pelotón español sin los dos equipos más importantes de la última década y complicará aún más la progresión de los jóvenes corredores, muchos de los cuales tendrán que buscar plaza en otros países.

El caso de iBanesto.com, una estructura creada en 1983 por José Miguel Echávarri, resultó sintomático. Después de la bonanza de los primeros 90, con los triunfos de Pedro Delgado y Miguel Induráin en el Tour, el grifo se fue cerrando. En 2001 se prescindió del equipo de aficionados, posteriormente se recortaron los sueldos y finalmente, a comienzo de temporada, se anunció la desaparición del equipo. También el equipo ONCE, que comenzó su andadura en 1989, anunció después del Tour de Francia el término de su proyecto deportivo. El conjunto amarillo fue uno de los más destacados de la última década, con cuatro victorias en la Vuelta y dos –por equipos– en el Tour. Para Manolo Sáiz, que también preside la Asociación de Grupos Deportivos, el motivo de la crisis es, sin embargo, exclusivamente económico. También ha sido perjudicial la competencia con los deportes de motor, que han arrastrado a muchas grandes empresas, mientras que otras se han decantado por el patrocinio de acontecimientos concretos. También incide el diferente trato económico y fiscal en España, por lo que resulta más rentable irse a correr al extranjero, donde se aprecia la calidad de los equipos y las estructuras. El resto del panorama aparece sombrío. Después de un lustro magnífico, con Álvaro Pino y Vicente Belda como directores, el Kelme se desplomó en el Giro y en el Tour –la Vuelta es la principal tabla de salvación de la temporada–, con un equipo debilitado por la marcha de sus mejores corredores, como Fernando Escartín, ya retirado, y Aitor González, que últimamente tiene demasiados problemas para eludir los números rojos. Únicamente el Euskaltel-Euskadi, con el apoyo económico del Gobierno vasco y la eclosión de Ibán Mayo y Haimar Zubeldia, ha asegurado su continuidad para las próximas temporadas. Sin embargo, los límites presupuestarios son evidentes, cuatro millones de euros –se calcula que un equipo de primera fila internacional necesita unos diez–, y han obligado a unas negociaciones larguísimas para renovar a las dos grandes figuras del equipo vasco. Los otros tres equipos españoles –el Relax-Fuenlabrada de Maximino Pérez, el Paternina-Costa de Almería que dirige Miguel Moreno y el Labarca 2-Cafés Baqué, debutante esta temporada, promovido por Javier Mínguez– hacen lo que pueden. Su pobre clasificación en la lista de equipos de la UCI obliga a que su único gran escaparate sea la Vuelta a España, a la que acuden por invitación de la organización, y las vueltas de una o dos semanas. Sin embargo, con sus limitaciones, han conseguido una estructura estable y una estrategia de trabajo con corredores jóvenes.