IRAK-EEUU
EE.UU. se enfrenta a la opinión pública por la falta de pruebas sobre las armas de destrucción masiva

Por Miguel Martorell
1 min
Internacional20-07-2003
Según The Washington Post, EE.UU. conocía los informes falsos sobre el supuesto intento de Iraq de comprar uranio tres meses antes de que George Bush incluyera el dato en su discurso. La Oficina Federal de Investigación (FBI) ha iniciado investigaciones.
En su discurso sobre el Estado de la Unión, Bush subrayó como uno de los motivos principales de sus planes para atacar Iraq, el hecho de que este país tuviese armas nucleares, basándose, principalmente en unos informes que demostraban la compra de uranio a Níger por parte de Sadam Hussein. En un momento en el que los enfrentamientos armados en Iraq se recrudecen, el FBI ha iniciado investigaciones para determinar si las pruebas fueron falsificadas. El gobierno británico, que facilitó dichos informes a la CIA, ha salido al paso de estas declaraciones reiterando que su gobierno no ha engañado a la nación al presentar las pruebas que justificaron la intervención militar. Según fuentes del FBI, se está entrevistando a funcionarios del Servicio Central de Información (CIA) de EE.UU. y del Departamento de Estado con la intención de averiguar si alguien trató de influir en la política exterior del gobierno estadounidense. Cuando todas las miradas se dirigían a la CIA, su director, George Tenet, avivaba la polémica desviando la culpa hacia un alto cargo del gobierno estadounidense, Robert Joseph, que podría haber presionado para que se incluyeran los informes falsos en el discurso del presidente norteamericano. Aunque Tenet asumió su parte de culpa, el debate queda abierto con las últimas informaciones lanzadas por el diario The Washington Postz, en las que se menciona que el Departamento de Estado de EE.UU. recibió copias de esos informes en octubre de 2002 y pese a constatar su “dudosa autenticidad” se incluyeron los datos en el discurso más importante del presidente norteamericano.





