IRAQ
Una guerra que no acaba
Por Eva Pozueco Turabián
2 min
Internacional20-07-2003
A pesar de que soldados estadounidenses y británicos continúan en Iraq desde que finalizó la guerra, la caída del régimen de Sadam y la carencia de servicios de seguridad, han creado una atmósfera de vandalismo y belicosidad insostenible. Los iraquíes se han juntado en pequeños grupos armados que tienen como objetivo matar a cuantos más soldados de EE.UU. mejor.
El Pentágono ya ha reconocido que se puede hablar de una auténtica guerra de guerrillas en Iraq, una guerra de grupos armados que están causando más bajas entre las tropas ahora que durante el período que abarcó la verdadera guerra. El nuevo jefe del Mando Central en Iraq y Afganistán, el general John Abizaid, declaraba la semana pasada en una rueda de prensa desde el Pentágono que las tropas que llevan más tiempo en la zona serán reemplazadas a finales de verano. Decepción, cansancio y añoranza, son los sentimientos que invaden a los soldados estadounidenses y que ahora se mezclan con el miedo a perder la vida en cualquier momento. La guerrilla iraquí es un cruento enemigo que cada vez se crece más y que esta semana ha sumado más víctimas a su cuenta particular. Atentados con artefactos de gran potencia, el ataque a un convoy estadounidense con granadas y, lo más destacado, el lanzamiento del primer misil iraquí tras el término de la guerra han marcado la pauta de una guerra que se resiste. EE.UU. ya ha reconocido su preocupación por una situación cada vez mas grave. El proyectil que tenía como objetivo alcanzar el avión Hércules C-130 pudo terminar con muchas vidas de haber logrado su cometido. La guerrilla ya no se limita a usar granadas o lanzallamas. Los integrantes de estos grupos armados son, en su mayoría, antiguos simpatizantes con el ya desaparecido régimen del Sadam y su espíritu combativo se ha visto reforzado esta semana, cuando aparecía en televisión iraquí un supuesto nuevo mensaje de Husein, coincidiendo con el aniversario de la fundación del partido Baaz. Es el tercero en menos de quince días y aunque todavía no se puede asegurar con certeza que las grabaciones sean más antiguas de lo que pretenden, la posibilidad de que Sadam siga con vida infunde fuerzas renovadas a la guerrilla iraquí.





