SUDAMÉRICA
Kirchner deja clara la actitud de Argentina ante las empresas extranjeras
Por Gema Diego
2 min
Economía19-07-2003
Desde que se hizo con la presidencia del Gobierno de Argentina, Néstor Kirchner ha ido marcando sus límites. Ante los organismos internacionales, ante el mismísimo Fondo Monetario Internacional (FMI), y ahora ante los presidentes de los países con los que más relación tiene Argentina. Una vez acotado su espacio, falta por ver si Kirchner se lanzará, como promete, a la acción.
Kirchner mantuvo una reunión con los presidentes de 19 empresas españolas con inversiones en Argentina. En ella, los empresarios han protestado por la congelación de las tarifas de los servicios que prestan –especialmente agua, gas y electricidad-, lo que, unido a la elevada inflación –del 41 por ciento en el 2002-, les ha restado una gran cantidad de beneficios. Kirchner respondió a éstos que sabían el riesgo que corrían, puesto que el único que se creía la viabilidad del sistema de paridad peso-dólar en Argentina era el FMI, y les preguntó si acaso habían ido a su país en la pasada década “a hacer beneficencia”. El presidente argentino no quiso comprometerse a nada ante los empresarios, y terminó llamándoles “quejicas y llorones”, aunque explicó que hay un proyecto en el Parlamento para reformar la situación de las tarifas de los servicios públicos. “Usted nos ha puesto a parir”, le comentó al final el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), José María Cuevas, quien le pidió diálogo para mejorar la situación de empresas que están instaladas en Argentina, como BBVA, SCH, Telefónica, Endesa, Dragados y Repsol YPF. En total, la inversión española en Argentina alcanza los 45.000 millones de euros. Por su parte, el presidente español, José María Aznar, apeló a la deuda histórica de España hacia Argentina para brindarle su apoyo a Kirchner. “Cuando España pasaba hambre, Argentina la ayudó, y eso no lo vamos a olvidar nunca”, señaló Aznar, que confía en que la recuperación de la economía argentina sea “cierta e irreversible”. Un par de días antes, el presidente de la República francesa, Jacques Chirac, le había prometido a Kirchner que los empresarios franceses “se van a quedar en Argentina y van a seguir invirtiendo”. Por eso, Kirchner no tiene miedo a que las empresas huyan de Argentina hacia un Brasil que se está convirtiendo en un atractivo destino para invertir. “Van a traer más dinero cuando comprueben que somos un país serio”, ha señalado el ex gobernador de la Patagonia. Ahora deberá afrontar un nuevo reto que puede darle la llave para ablandar el corazoncito del FMI: una entrevista en Washington con el mismísimo George Bush.





