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CINE

Muere el actor Gregory Peck a los 87 años

Por Carlos LacalleTiempo de lectura2 min
Espectáculos12-06-2003

Su muerte llega apenas una semana después que el Instituto Americano de Cine (AFI )le homenajeara nombrando a su personaje de Matar a un ruiseñor, el abogado Atticus Finch, como el héroe más grande de una película en todos los tiempos. No era la primera vez que ese papel le deparaba una alegría: en 1963 le sirvió para ganar el Oscar al mejor actor.

Peck, ejemplo de moral y activismo pacifista, fue considerado un símbolo sexual en su época y también un ejemplo de sinceridad y moralidad. En sus 52 películas como actor, en raras ocasiones interpretaba a villanos. Tan solo destacó en este rol cuando hizo de nazi en Los niños del Brasil. Nacido en La Jolla, California, un 5 de abril de 1916, Peck entró en la Academia Militar de St. John en Los Angeles a los 10 años. Allí comenzó su enseñanza con disciplina. También recibió entrenamiento católico, lo que le llevó a plantearse ingresar como sacerdote. En 1939 emigró a Nueva York, donde pronto obtuvo un trabajo en el teatro. Su participación en Morning Star en 1942, le consiguió una prueba con el productor David O. Selznick, en la que fue rechazado. Pero en 1944, su protagonista guerrillero en Días de Gloria le consiguió el papel de sacerdote en Las llaves del reino. Su carrera comenzaría imparable. Con participaciones en películas como Recuerda, en 1945; Duelo al sol, en 1947, y Vacaciones en Roma, en 1953, su éxito y carisma crecían por momentos hasta protagonizar en 1956 dos de sus mayores éxitos: El hombre del traje gris y Moby Dick. Todos sus trabajos quedan deslumbrados por su impecable interpretación en 1963 de un abogado entregado e idealista en Matar a un ruiseñor, que le confirmó, no sólo como galán, sino como estrella y actor en la meca del cine. Su imagen de galán no se vio reforzada por una vida sentimental agitada. Tan solo saltó a las páginas su vida privada en 1954, cuando se divorció de la madre de sus tres hijos, Greta Rice, para casarse un año después con la periodista francesa Veronique Passani. Fue precisamente ella, quien le sujetó las manos en sus últimos momentos de vida, antes de fallecer el pasado día 12 de junio. Con él, se va un pedazo más de la leyenda dorada del Hollywood de glamour y estrellas. Pero especialmente muere un gran actor que enamoró como galán y como intérprete al público de todo el mundo.