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El Rey señala ante Ibarretxe la necesidad de "libertad y democracia"

Por Raúl Romero MartínTiempo de lectura3 min
España26-02-2003

Su Majestad el Rey recalcó ante el lendakari, Juan José Ibarretxe, en la inauguración de la planta de tratamiento Bahía de Vizcaya, su deseo de que el “talante conciliador e integrador que nos debe inspirar a todos como españoles y como europeos acabe definitivamente con la violencia”. Además, quiso lanzar una llamada a la «esperanza de un futuro mejor”. Mientras, el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, aprovechó para lanzar otro desafío a la Justicia al referirse al Rey como “jefe de los torturadores”.

La denuncia de torturas del director del director de Egunkaria, Martxelo Otamendi, al salir de la cárcel, dio pie a que aumente la tensión entre el Ejecutivo y el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Se originó un nuevo episodio de provocación por parte del líder de Batasuna, Arnaldo Otegi. En una decisión sin precedentes, el ministro del Interior, Ángel Acebes, anunció que ha dado instrucciones al equipo jurídico de su Departamento para que se querelle contra todo aquel que asegure que la Guardia Civil tortura. Poco después de este anuncio, el líder abertzale Arnaldo Otegi calificó al Rey de "jefe de los torturadores" y criticó su presencia, "con nuestro insigne lehendakari", en la inauguración de una central eléctrica en Vizcaya. Y es que la mañana anterior a las declaraciones de Otegi, sus Majestades los Reyes acudieron al País Vasco para presidir la inauguración de la Central de generación eléctrica de la compañía Bahía de Vizcaya, la puesta de largo del proyecto industrial más ambicioso desarrollado hasta ahora en la comunidad autónoma vasca por su volumen de inversión: un desembolso total de cerca de 650 millones de euros. Junto a Don Juan Carlos y Doña Sofía, el acto contó también con la presencia del vicepresidente segundo y ministro de economía del Gobierno, Rodrigo Rato, y del lendakari, Juan José Ibarretxe, así como múltiples representantes del Ejecutivo central y autonómico. Tras descubrir una placa conmemorativa del acto, el Rey quiso trasladar con sus palabras el “apoyo de la Corona” a los “afanes más nobles de la sociedad vasca” y el “reconocimiento de sus logros”. Don Juan Carlos no quiso olvidar el gran problema que sufre la sociedad vasca, el terrorismo, ante el cual expresó su deseo de que el “talante conciliador e integrador que nos debe inspirar a todos como españoles y como europeos acabe definitivamente con la violencia” haciendo realidad el “legítimo derecho de los ciudadanos de vivir libres de toda amenaza o sombra de terror”.

"Libertad y democracia" Don Juan Carlos reclamó para el País Vasco una sociedad “plural y dinámica, respetuosa de la diversidad”. Esa sociedad, afirmó Don Juan Carlos ante los cerca de 600 invitados al acto, ha de estar “dominada por la convivencia pacífica en libertad y democracia” y lanzó su “llamada a la esperanza en un futuro mejor”. El Monarca expresó su deseo de que la sociedad vasca acceda a un futuro “dominado por la integración de esfuerzos y guiado por el pleno aprovechamiento del potencial de crecimiento y bienestar que todos juntos podamos forjar”. “Disponemos de los mimbres necesarios para extender a la sociedad vasca y a la española, en su conjunto, el talante de futuro y el espíritu armónico que ha animado a la constitución de esta empresa”, subrayó. “Nos demuestra que, contando con la mejor voluntad, el debido tesón y la fe necesaria en nosotros mismos, podemos contribuir a la construcción de una sociedad más moderna y próspera”, añadió. Respecto a la nueva planta, elogió su “indudable carácter estratégico a escala europea y nacional, tanto por la dimensión de los objetivos que persigue, como por la magnitud de la inversión que representa”. “Este proyecto -dijo- es el feliz resultado del esfuerzo coincidente del sector público y del privado y también un ejemplo de participación conjunta de capital español e internacional” y señaló que “demuestra las nobles virtudes de la sociedad vasca que ama la paz”. Por otro lado, el lendakari, en un tono conciliador, destacó el talante que caracteriza a la sociedad vasca, una sociedad, en sus palabras, que “mira al siglo XXI” con “ilusión por conseguir un futuro en paz y libertad”. Ibarretxe expresó su creencia en que “ETA es el principal enemigo, el máximo obstáculo para que los vascos y vascas podamos vivir y decidir en libertad” y afirmó que “arrancar a ETA de nuestras vidas es el objetivo fundamental de este país”.