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MUSICA

Veinticinco años sin Freddie Mercury

Por Ana RomeroTiempo de lectura3 min
Espectáculos25-11-2016

Cantante, musico y compositor, pero sobre todo Artista. Celoso de su vida privada y exhibicionista sobre las tablas de escenarios rodeados por miles de enardecidos fans. Hace veinticinco años se apagaba una estrella que cantaba imparable, "como un tigre desafiando las leyes de la gravedad, como un coche de carreras pasando como Lady Godiva" en Don´t Stop me now. Freddie Mercury abandonaba el mundo dejando un legado musical que muchos años después no deja de perder su popularidad.

Cuatro caras surgiendo en semipenumbra preguntando si se hallaban en la realidad o en un mundo fantástico. Cuatro voces de las cuales, una destacaba sobre el resto, acusándose, automarginándose. Una voz de tenor poderosa, capaz de llegar a agudos imposibles en una canción pop. Una voz que hizo de Bohemian Rhapsody un himno para muchos, y una de las canciones inmortales del grupo británico Queen.

Farrokh Bulsara, el verdadero nombre del cantante Freddie Mercury, nació el 5 de septiembre en Stone Town, Zanzíbar. El que sería uno de los reyes d ella música pop destacó desde muy temprana edad por su talento musical. Con motivo de las revueltas populares acaecidas en su país natal, la familia de la futura estrella se trasladó a Inglaterra, donde comenzó su verdadera carrera musical. Con todo, Mercury ocultó su exótico origen y fue tanto estilísticamente como sobre los escenarios lo más "british" que pudo.

Aunque sus comienzos no fueron fáciles, el talento vocal, el gusto estético y su capacidad para sorprender a un público de lo más diverso consiguieron encumbrar rápidamente a Mercury como una joven promesa de la música, acompañado de los que serían, posteriormente sus compañeros en una aventura musical que duraría hasta el final de sus días; con Brian May a la guitarra y Roger Taylor en la batería. Posteriormente el bajista John Deacon se sumaba al grupo. Su explosiva combinación de teatralidad y heavy rock hizo saltar por los aires todas las fronteras del género.

Si algo para algo tenía facilidad, era sorprender. Horas de videos de conciertos y videoclips muestran distintos y extravagantes vestuarios,así como estilismos capilares igualmente diversos. Sobre los escenarios con su poblado bigote y su dotada dentadura, se transformaba en un showman que bailaba con el torso desnudo, el puño alzado al cielo y el soporte del micrófono acompañándolo a todas partes. De hecho, aunque Mercury se mostraba como una verdadera tromba sobre el escenario, en donde la mayoría de sus atuendos eras más que comunes en el submundo gay de aquellos años, era una cantante tímido; hasta tal al punto de mantener su vida privada tan lejos de los flashes, lo cual, en muchos casos, fue confundido por la prensa como un comportamiento cercano al divismo. 

Sin embargo, a pesar del éxito abrumador y el reconocimiento internacional, una sombra en forma de enfermedad sumía Mercury en una terrible soledad. En un momento de su carrera, el vocalista de Queen decidió parar: ni conciertos ni giras, una reclusión casi absoluta en su casa en Kensington.

El histriónico y carismático cantante se encontraba ya extremadamente delgado, prácticamente ciego, sedado y sin apenas poder hablar. La prensa británica llevaba varios meses lanzando rumores sobre su deteriorado aspecto físico y la muerte de varios de sus amigos a causa, también, del sida. Las sospechas no hicieron más que crecer tras la publicación de varias fotografías y sus escasas apariciones públicas, por lo que el 22 de noviembre, dos días antes de su muerte, Mercury, de 45 años fallecía de una bronconeumonía complicada por el sida el 24 de noviembre de 1991.