Francia
Sarkozy tropieza en su carrera hacía la presidencia de Francia
Por Silvia Marin Martín
3 min
Internacional21-11-2016
Como si de una carrera se tratara, François Fillon ha sido el ganador de la derecha francesa. Nicolas Sarkozy no ha conseguido ser el más votado para volver a luchar por la presidencia de Francia. Sarkozy que fue presidente de la República admitió su derrota, declaró que desde ese momento ayudara al que fue su primer ministro. Pero también comento que no volvería a presentarse a ningún asunto político. Con el comentario “hasta la vista” se despidió.
Fillon, alzado con una mayoría de aproximadamente el 45% de los votos en la primera vuelta de las primarias, realizo un discurso muy presidencial, como si ya tuviese el camino andado hasta el palacio del Elíseo. El otro candidato que llego hasta el final, Alain Juppé, aseguró “mantener el combate”, pero con muy pocas fuerzas para seguir en el camino.
Los siete aspirantes que se presentaban ayer para la carrera electoral, tan solo tres tenían posibilidades de llegar hasta el final, a la segunda vuelta, según los sondeos. Juppé y Sarkozy, eran los favoritos al principio. El tercero no tenía ninguna posibilidad seis meses atrás tan solo se le auguraba un 8% de los votos. Fillon sin embargo, atravesó Francia, estuvo en contacto con los electores católicos como con los partidarios de las reformas profundas, los debates de televisión le fueron bien y comenzó a escalar puestos en las encuestas.
François Fillon no tiene un gran carisma. Su programa no tiene un gramo de populismo, liberal en lo económico y rotundamente conservador en lo social, Fillon promete rebajar a los funcionarios en 100.000 personas, quiere subir el IVA dos puntos para poder disminuir los impuestos a las empresas, restablecer la autoridad en las calles y las escuelas, ratificar el orgullo francés y establecer una estrella alianza con Vladimir Putin e indirectamente, con el presidente sirio Bashar el Assad.
Su propuesta quiere una reforma drástica del sistema laboral y asistencial: acabar con las jornadas de 35 horas semanales, retrasar la edad de jubilación y ayudas regresivas a los parados. También quiere que se imponga el uniforme en las escuelas.
Se esperaba que si la participación fuera alta se podría perjudicar a Sarkozy, porque significaría que muchos ciudadanos de izquierda participarían en las primarias de la derecha con el fin casi exclusivo de evitar la vuelta del ex presidente. Se cree que los cuatro millones de ciudadanos que pagaron dos euros por introducir la papeleta y soportaron largas colas, al menos 400.000 venían de la izquierda.
Se creía que el beneficiario de esta operación iba a ser el centrista Juppé, que había recurrido directamente a "los decepcionados con François Hollande". No le benefició. Sarkozy perdió, pero también cayó Juppé. Fillon estuvo muy cerca de conseguir la mayoría absoluta en la primera votación. Se da por entendido que el candidato conservador François Fillon, combatirá el 7 de mayo con Marine Le Pen, la candidata del Frente Nacional.
Le Pen tiene los votantes más incondicionales que aseguran casi el 30%, lo que supone ocupar un puesto en la segunda vuelta de la elección presidencial. Vista la debilidad de la izquierda, Fillon no tendría que tener muchas dificultades para obtener el otro puesto. Fillon disfruta, en este momento, de dos ventajas. La primera, que su sorprendente victoria en las primarias de Los Republicanos (un partido aún presidido por Sarkozy) le convierte en un personaje popular y con aura de triunfador. La segunda, que sus cofres de campaña están llenos. Gracias a los dos euros por votante, Los Republicanos han acumulado un bote de unos ocho millones de euros. Y falta la recaudación del domingo próximo.
Una vez descontados los gastos de organización, pocos, porque los 2.000 centros de voto estaban gestionados por 80.000 voluntarios no retribuidos, el dinero será entregado al candidato ganador, es decir, salvo una milagrosa recuperación de Juppé, a Fillon. Cabe añadir una tercera ventaja: a diferencia de Sarkozy, Fillon, pese a su conservadurismo rotundo, no repugna a la izquierda. Si hay que elegir entre él y Marine Le Pen, muchos votantes progresistas se taparán la nariz y respaldarán a Fillon para cerrar el paso a la ultraderecha. E incluso cabría hablar de una cuarta ventaja: su catolicismo, su fe en la familia y su conservadurismo en materias sociales pueden reportarle incluso algunos votos ultraderechistas.





