Mutua Madrid Open
Djokovic contraataca de nuevo
Por M. Elena Martínez Quesada
2 min
Deportes08-05-2016
Los grandes, aunque sufran decaídas, siempre vuelven. Y vuelven con más ansia y más poder que nunca. Así lo ha mostrado Novak Djokovic, que contraataca de nuevo en el Mutua Madrid Open tras derrotar a Andy Murray por 6-2, 3-6 y 6-4 y atesorar su 29º título Masters 1000. 126 minutos de puro delirio y de máxima emoción. Oficialmente, vuelve el rey.
Esta vez, el Mutua Madrid Open fue de Djokovic. En una final de altos vuelos en las que dos grandes se disputaban el pedacito de cielo que le había arrebatado a Rafa Nadal. Las sensaciones eran buenas pero no suficientes. Hasta él mismo lo admitió. Lástima que alegría dure tan poco muchas veces. Otras, como es la de Djokovic, se prolonga aún más en el tiempo. El serbio derrotó con orgullo a Murray en la novena final de Masters 1000 entre ellos que acabó, nuevamente, con victoria para Nole. Un título más con el que sobrepasar a Rafa en los Masters 1000.
Y con el cambio de tiempo atmosférico, llegó el cambio de corona. Del sol al cielo más gris y lluvioso; de Rafa volviendo a mostrar su garra, a Djokovic volviéndose a adelantar. Todo pareció jugar a su favor a pesar del 94% de humedad, la pista mojada y la afición aún echando en falta a Nadal. Pero en tan sólo siete minutos ya se llevaba el partido a su terreno. Mandaba por 2-0 y no paraba de zarandear a Murray de un lado a otro de la pista. Sus golpes eran mortales. Tanto que su peloteo a revés cruzado parecía acuchillar a un rival confiado por su número dos, pero superado por el uno, por el rey.
Un respiro en el segundo set puso aún más bonito el partido. Murray se rearmó y sacó su mejor versión a modo de venganza. Un 5-2 con aces a 210 hm/h fueron los culpables pero no los suficientes. Djokovic firmó una rotura de break en el set final y, con el 2-0 atesorado, ya parecía sentirse con la fortaleza del principio. Pero Murray no desistió hasta el final. Aunque Nole le respondiera con tres juegos seguidos y con algo más de fortaleza mental. No tiró la toalla hasta que, en diez saques directos, le consiguió abrir el primer punto de partido cuando iban 5-2 para Novak. Pero nada más. Djokovic sentenció al tercer punto de partido y venció. Otro trofeo más.





