LIBERTAD DE PRENSA
López, Pampliega y Sastre vuelven a casa tras su cautiverio
Por Selene Pisabarro
3 min
Comunicación08-05-2016
Nueve meses y 26 días han tardado en estar libres y regresar a España. José Manuel López, Antonio Pampliega y Ángel Sastre ya están en España después de que interceptaran el coche en el que viajaban con su guía en Siria y les secuestraran el pasado julio. Los tres son periodistas y fotógrafos que se han encargado durante los últimos años de ilustrar la guerra siria desde el terreno.
El periodismo ha comenzado a ser un poco más libre este sábado 7 de mayo, cuando el Ejecutivo español anunciaba que López, Pampliega y Sastre habían sido liberados. Para los periodistas no era su primera incursión en Siria porque ya habían acudido allí como reporteros freelance –que trabajan por cuenta propia- en otras ocasiones.
Antonio Pampliega ha desarrollado la mayor parte de su vida profesional en zonas con conflictos bélicos, desde el 2010. Es colaborador de El Mundo, El Confidencial, El País, Associated Press (AP), Agence France-Presse (AFP). Unos meses antes de su secuestro el periodista, de 33 años, contaba en su Facebook que le gustaba su trabajo pero que no sabría si podría aguantar mucho tiempo. Incluso, llegó a confesar que ha estado a punto de morir cuando grabó el reportaje “Infiltrados”, que emitió Cuatro hace justo un año.
Los tres periodistas ya habían trabajado juntos. Pampliega contó en una entrevista en la Cadena SER que el trabajo de los reporteros que se juegan la vida está muy mal pagado. Precisamente, ejemplificó el caso de su amigo, López, con quien ya había viajado a Ucrania y Siria: “Yo voy junto a un gran fotógrafo, José Manuel López, y en los dos últimos viajes que hemos hecho él ha perdido dinero. Hace poco le dieron en Italia un premio (Marco Luchetta) por sus fotografías en Somalia, pero en España ni se le conoce y si le compran fotografías es a 20 o 30 euros. Esto no puede ser. Va muy, muy mal”.
López ha publicado sus fotografías en medios de comunicación como The New York Times, The Guardian, Le Monde o Der Spiegel. También recibió otros premios como la medalla de oro en la categoría de prensa del premio Px3 Prix de Fotografía de París por un reportaje sobre las unidades de defensa civil de Alepo. El leonés, de 44 años, lleva viajando a zonas en guerra, como Palestina, Haití o Kosovo, durante los últimos 13 años, aunque es freelance desde hace seis.
En el caso de Sastre, de 35 años, es colaborador de Onda Cero, La Razón y Cuatro. Su primer viaje a Siria fue casualmente con sus dos compañeros en octubre de 2013, cuando estuvieron un mes en Alepo. Sin embargo, el extremeño ya había estado una gran parte de su vida en zonas conflictivas de Latinoamérica. En una entrevista a la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) reconoció en 2014 que “si vas a Siria, estás expuesto desde que entras a que te secuestren o te maten”.
El cautiverio
Apenas unos días antes del secuestro llegaron a Siria por la frontera con Turquía, pero el 13 de julio un cuerpo de Jabhat Al Nusra interceptó su coche en Alepo. Con ellos viajaba su guía, al que dejaron libre unos días después. Sin embargo, López, Sastre y Pampliega han vivido los últimos diez meses en cautiverio y se cree, según los activistas sirios, en Idlib, una zona al norte de Alepo. Durante todo este tiempo, el Gobierno español, así como los servicios de inteligencia –tanto civiles como militares- han trabajado para encontrar a los periodistas, junto a la cooperación de los países aliados como Qatar y Turquía.
Por el momento, han decidido no convocar una rueda de prensa porque, según han reconocido, se encuentran “desbordados por la situación”. Sí han contado, al llegar a Madrid, que durante los tres primeros meses del secuestro estuvieron juntos los tres. Sin embargo, poco tiempo después separaron a Pampliega del grupo y hasta este sábado no habían vuelto a saber nada de él. Además, han asegurado que se les trasladó a al menos seis casas donde permanecían en una habitación y que hacían ejercicio para no aburrirse, ya que apenas les dejaban salir a un patio para pasear.





