Estreno Teatral
El "Debate" de Cantó
Por Ana Romero
2 min
Espectáculos07-05-2016
Corrupción, conversaciones privadas grabadas, trapos sucios aireados, luchas de poder y un diálogo en el que aparecen. Debate presenta esto y mucho más. Hasta el 22 de mayo, los espectadores tienen la oportunidad de ver y sentir la amargura de un mundo en el que pocos están libres de pecado. Toni Cantó, autor y director de la obra, ya ha tenido oportunidad de saborearlo.
Del escaño de la política a las tablas del teatro. Toni Cantó, el que fuera diputado por UPyD de 2011 a 2015 e integrante de Ciudadanos por Valencia desde 2016, se presenta como autor y director de Debate, una obra de teatro que tiene la intencionalidad de mostrar lo que se esconde tras la cortina del escenario político.
Sobre las tablas de los teatros Canal Pepe Ocio, Philiph Rogers y Marta Flich, los tres personajes de esta función que encarnan a dos políticos y a una periodista, respectivamente, encargados de gestionar dos debates electorales televisados en prime time demuestran que hasta el más limpio tiene sarna en el mundo de la política. Es una obra que no deja títere con cabeza, que pretende levantar ampollas. Como Cantó ha señalado de la misma, con su trabajo intenta mostrar "una mirada ácida, cómica y descarnada visión de cómo se gobierna realmente este país".
Y es que su experiencia en este campo ha debido servirle a la hora de poner en marcha su nuevo proyecto. Su "formación" en un escaño así como los meses pasados hablando con periodistas, realizadores de televisión, incluso políticos que tuvieron su momento de gloria o desordena en algunos debates relevantes en la historia de la política, ha servido al director para escribir una realidad que no es ajena a él ni a la sociedad actual.
Dos partidos, dos posicionamientos, dos opiniones, dos colores: rojo y azul. Discrepancias en ambos bandos sobre la realización de un debate, objeto que se convierte en la trama de la obra, y un único interés común: ninguno quiere que otros partido político entren en el jueguen, con o sin trampas. Eso sí, cada uno sigue las normas que le convienen: el partido azul se niega a hacer mención a cualquier cosa que tenga que ver con ETA o Cataluña. El rojo quiere jugar manejando temas como el aborto, el feminismo, la religión y/o la lengua.
Todo ello,supuestamente controlado por una prensa que debe, hasta de callar, en el papel de una periodista encargada de controlar el debate de los representantes de ambos partidos. El personaje que tenía que ser fuerte y objetivo se ve vapuleado por la influencia de unos y otros, mientras estalla una guerra abierta en dos frentes: en el debate y en las entrañas del partido, donde el deseo de poder se convierte en un monstruo más temible que el escenario de Debate.
No se salva nadie: dibuja a los políticos tradicionales como a fantoches convencidos y una periodista, marioneta de los tejemanejes de dos personajes principales. Con un papel de mediadora, más centrada en los intereses personales que en informar de manera adecuada a unos ciudad que tienen puestas sus esperanzas en dos partidos igual de nefastos.





