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Inmigración

Los Estados podrán pagar por no acoger refugiados

Por Alexandra CampoamorTiempo de lectura2 min
Sociedad04-05-2016

Bruselas ha modificado este miércoles el Código de Dublín de manera urgente para intentar que los países europeos colaboren, de alguna u otra forma, a la acogida de los inmigrantes que se agolpan en las costas de Grecia e Italia. La enorme cantidad de peticiones de asilo no tiene lugar en muchos de los Estados que no quieren recibir inmigrantes, por lo que la Comisión ha propuesto la elevada cantidad de 250.000 a pagar por cada refugiado que deba ser reubicado.

La nueva reforma del Sistema de Asilo Común propuesta por la Comisión Europea pretende que los países miembros de la Unión que no quieran participar en el plan de distribución de refugiados tengan que ayudar económicamente. En tal caso, el proceso de redistribución y asilo costaría 250.000 euros por cada refugiado denegado a entrar en su territorio, una enorme cantidad si se tiene en cuenta los miles de demandantes de asilo que se esperaba que recibiesen todos los Estados europeos.

   El cambio surge de la necesidad ante la creciente aglomeración de inmigrantes en las costas griegas e italianas, países los cuales se están viendo sobrepasados ante los cientos de miles de peticiones de refugio y que se espera que aumenten en los próximos meses. De este modo, la Comisión Europea propone que, cada vez que en un país miembro se alcance el 150% de la cuota máxima de refugiados por territorio, se active un "mecanismo de emergencia". Este nuevo protocolo automáticamente haría que otro Estado se hiciese cargo de tramitar las peticiones de asilo, bajo la ayuda y coordinación de la EASO, la oficina europea de asilo.

   Los países que así lo pidan tendrán hasta doce meses para mantenerse al margen de este protocolo, siempre que paguen esos 250.000 euros por cada demandante que sea aceptado por otro Estado miembro. La Comisión Europea ha subrayado que esta cantidad irá destinada al Estado de acogida como manutención por el refugiado, por lo que en ningún caso debería considerarse como una "multa" al Gobierno que le haya rechazado.

   Por otra parte, tras las nuevas medidas, los demandantes de asilo que no cumplan las normas y protocolo de acogida serán sancionados. De este modo, los inmigrantes solo podrán realizar la petición de asilo en el país por el que hayan accedido a la UE, y no donde prefieran. En caso contrario, el castigo a los refugiados irregulares podría conllevar a la pérdida de derechos y ayudas si deciden alojarse en un Estado que no les corresponde.