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TURQUÍA

Los 'indignados' turcos siguen su protesta en las calles

Fotografía El primer ministro de Turquía, Tayyip Erdoğan, en una reunión reciente en su despacho (©foto: Gobierno de Turquía)

El primer ministro de Turquía, Tayyip Erdoğan, en una reunión reciente en su despacho (©foto: Gobierno de Turquía)

Por Selene PisabarroTiempo de lectura3 min
Internacional16-06-2013

Han pasado dos semanas desde que el 31 de mayo los “indignados” turcos se lanzaron a las calles de Estambul como señal de protesta y las manifestaciones se han extendido a otras ciudades del país. Todo comenzó cuando varios grupos ecologistas se quejaron por la futura demolición de uno de los pocos parques en la ciudad para construir un centro comercial. Desde entonces, los activistas que se concentran en la plaza de Taksim y en el parque Gezi, han anunciado que no cesarán en su lucha para que el gobierno cumpla con lo que demanda.

Hasta ahora, tres manifestantes han muerto y hay más de 5.000 heridos como consecuencia de la represión policial en la plaza de Taksim, el lugar donde se suceden las manifestaciones y que ya se compara con la plaza de Tahrir o de la Liberación, en Egipto, donde comenzaron las revueltas de la primavera árabe hace dos años. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, se ha mantenido firme y ha recomendado que los activistas abandonen las protestas. El pasado viernes, los representantes de los manifestantes se reunieron con Erdogan, que prometió no derribar el parque y respetar lo que decidan los jueces, en el caso de que no sea legal la reforma urbanística; si lo fuera, sometería a referendo nacional la construcción. Otro de los proyectos que tiene es la peatonalización de Taksim, la demolición del Centro Cultural Ataturk o una marina de lujo a la orilla del Bósforo. La plaza de Taksim está tomada por la policía, que cuenta con vehículos blindados para impedir que nadie acceda y ha lanzado gases lacrimógenos. Ante las denuncias de irritaciones cutáneas de las personas que han sido rociadas con el agua a presión que lanzan los tanques policiales, el Gobierno ha aclarado que contienen una “solución médica” y no tienen efectos nocivos. Asimismo, ha anunciado que cualquiera que vuelva a la plaza será considerado un terrorista. El Consejo de Europa no es impasible ante esta rebelión y ya ha advertido a las autoridades turcas sobre el uso de los gases lacrimógenos. Le ha recordado, además, que en caso de intervenir con fuerza, debe ser proporcional a la violencia ejercida y totalmente necesaria. Durante la madrugada del domingo, se han producido varios altercados entre los manifestantes y la policía, que ha desalojado violentamente toda la zona del parque Gezi y de la plaza Taksim. Sin embargo, los acampados se reagruparon para levantar barricadas y encender fuegos en las calles próximas. El resultado fueron 44 heridos y numerosas protestas en las principales ciudades de Turquía, sobre todo en Ankara, donde exigieron la dimisión del gobierno. Se habla de que ha sido una de las peores noches desde que empezaron las revueltas. Por la mañana, miles de ciudadanos de la parte asiática de Estambul han cruzado el puente del Bósforo para llegar hasta Taksim, aunque finalmente no han podido porque está acordonada. Varias unidades de la gendarmería turca, un cuerpo policial militarizado, se ha desplazado a diversos puntos de la ciudad, algo que hasta ahora no había sucedido. Muchos de los activistas temen que estos sucesos desemboquen en una guerra civil si la mitad de la población, los que apoyan al partido del Gobierno –Justicia y Desarrollo-, deciden enfrentarse a ellos. Han declarado que no dejarán de protestar e, incluso, lo harán con más fuerza porque la sociedad está enfadada. Explican que el único motivo de los desalojos es que Erdogan teme una gran revolución de los ciudadanos porque, hasta ahora, todo lo que había decidido se había acatado. También en Ankara es donde más enfrentamientos se están produciendo con la policía después de que esta impidiera las concentraciones en la plaza de Kizilay para homenajear a uno de los jóvenes que murió durante las represiones policiales.