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NATACIÓN

España nada en la abundancia de éxitos

Por Zarek BodaTiempo de lectura5 min
Deportes02-08-2009

La natación española se encuentra en su momento más dulce. El equipo nacional completó en el Mundial de Roma la que es la mejor actuación de su historia, al sumar un oro, ocho platas y tres bronces. Las chicas de la sincronizada fueron las principales culpables de tal éxito. Con todo, las últimas jornadas dejaron un sabor agridulce a la delegación, con las decepciones de Mireia Belmonte y el equipo masculino de waterpolo.

Sincronizada Si por algo ha destacado el combinado español en Roma, ha sido por el extraordinario trabajo realizado por el equipo de natación sincronizada. Hasta un total de siete medallas han sumado las nadadoras españolas, que lograron el único oro de la delegación en el ejercicio de rutina libre combinada, prueba en la que se beneficiaron de la ausencia de las rusas, acaparadoras de las preseas doradas. Tras la euforia de la medalla de oro, Gemma Mengual no pudo igualar el resultado de sus compañeras y acabó segunda en individual, tras la rusa Natalia Ischenko. El equipo ruso repitió triunfo en el ejercicio de dúo libre, en el que nuevamente Gemma Mengual, que en esta ocasión estaba acompañada por Andrea Fuentes, se tuvo que conformar con la plata. Las nadadoras españolas poco pudieron hacer ante las rusas, que alcanzaron la máxima puntuación en Roma con un 99,000. Tras la gran semifinal protagonizada por el equipo español, se preveía un nuevo duelo ante el conjunto ruso, muy fuerte durante todo el campeonato. El resultado fue el mismo que los anteriores, y es que España se tuvo que conformar con la plata en el ejercicio por equipos en estilo libre. Rusia hizo valer su condición de favorita, y se hizo con el oro. A pesar de la decepción que causó este resultado entre las nadadoras, la calidad de la selección no quedó en el olvido, y es que las chicas de Anna Tarrés recibieron el premio al mejor equipo mundial, en el que Gemma Mengual se convirtió en la deportista española más laureada. Natación Aunque las siete medallas de la sincronizada eran un reto difícil de superar, los representantes españoles en la natación tampoco se quedaron atrás. Lograron nada menos que tres medallas y nueve finales, un resultado satisfactorio. Rafa Muñóz llegaba a Roma con las expectativas de convertirse en la gran alternativa a Michael Phelps, muy criticado durante todo el año por el consumo de marihuana y la sanción que ello le contrajo. Muñóz realizó una actuación sensacional, finalizando con dos medallas de bronce en su haber. La primera fue en la carrera de 50 metros mariposa, mientras que la segunda fue en esa misma modalidad, pero en los 100 metros. Phelps se llevó el oro y batió el record del mundo con un tiempo de 49"82. Varios fueron los nadadores que mejoraron records de España. Aschwin Wildeboer, quinto en los 200 espalda, paró el crono en 1¬54"92. Marco Ribera, especialista en los 1.500 libres, se convirtió en el primer español en bajar de los 15 minutos. En féminas destacó la proeza de Erika Villaécija, que fue sexta en los 800 metros, rebasando en más de un segundo su propia plusmarca, lograda en la semifinal. Por otra parte, Marina García, de apenas 15 años, se quedó a un paso de acceder a las semifinales en los 200 metros braza. La nota amarga del campeonato fue la descalificación de Mireia Belmonte en los 400 estilos, por un supuesto giro irregular durante la carrera. Ello fue el culmen de un triste Mundial para la nadadora, que tampoco logró meterse en las finales de 200 estilos y 200 mariposa. Waterpolo Tras unos años de sequía, el waterpolo volvió a dar una alegría al deporte español. Aunque la plata cosechada por el equipo masculino supo a poco, ya que la final tuvo que decidirse en la tanda de penaltis ante Serbia. El equipo dirigido por Rafael Aguilar completó una primera fase en la que tan sólo Australia le puso algún aprieto (ante los aussies España acabó haciéndose con la victoria final por un marcador de 13-10). En cuartos, el combinado español superó a Canadá y se citó con Estados Unidos para la semifinal. En esta ocasión, el marcador fue algo más apretado, pero la selección española pudo sellar su pase a la final con un marcador de 7-6. Serbia hizo valer su condición de favorita, aunque el conjunto español no se amilanó en ningún momento. Con el empate a 13 se llegó al final del partido, que cayó del lado de los balcánicos tras decidirse en los penaltis. En el caso del combinado femenino, las cosas no fueron tan bien como para sus compatriotas, pues tuvieron que conformarse con la octava posición. La derrota ante EE.UU. por 6-9 dejó fuera de la lucha por el podio a las españolas. Las dos derrotas consecutivas ante Australia (7-6) y Hungría (11-6), obligaron a las jugadoras de Joan Jané a conformarse con esa octava plaza. Aguas abiertas y saltos Hubo alegrías y tristezas para los españoles en las pruebas de fondo. Margarita Domínguez se quedó a un paso de la medalla, al terminar en cuarto lugar en la prueba de 25 kilómetros, mientras que Esther Núñez sólo pudo ser duodécima. Domínguez también fue octava en la prueba de los diez kilómetros. En cuanto a la representación masculina, Diego Nogueira no pudo tomar la salida en la prueba de 25 kilómetros debido a unas molestias en su hombro. Cabe destacar también la buena actuación del equipo de saltos. Pese a que este deporte cuenta sólo con cien licencias en España, los saltadores nacionales demostraron que son pocos, pero buenos. Javier Illana fue el mejor de los tres representantes, pues finalizó sexto en los saltos de trampolín de un metro y séptimo en los saltos de tres metros. Carlos Calvo fue duodécimo en ambas pruebas y Leyre Eizaguirre, que no pudo competir en el dúo por la lesión de su compañera, acabó en la posición 27 en el trampolín de tres metros.