HALLAZGO
¿Es la capital asturiana medieval?
Por Adriana Escalada
3 min
Cultura02-10-2008
Hasta hoy, los libros de historia decían que el religioso Máximo y su tío el abad Fromestano se instalaron como monjes benedictinos en el año 761, hoy en día Oviedo, y que sobre estos, el rey Alfonso II fundó la capital asturiana. Los últimos hallazgos en el solar de ampliación del Bellas Artes (vestigios aparentemente romanos) han obligado a investigar la historia de la ciudad, que ahora ponen en duda si es medieval.
Todo esta duda empezó hace dos meses, cuando al derribar un muro dejó al descubierto la estructura de una fuente con un caño de 8 metros de largo que recuerda a la de Foncalada, que parece ser del siglo IX y por las características que presenta se pensaba única. A finales de agosto, cuando se conocieron los primeros análisis de Carbono 14 realizados por la empresa estadounidense Beta Analytic, el análisis se convirtió hasta entonces en el único resto romano hallado en la ciudad y es lo que provocó las dudas de muchos historiadores que estaban convencidos de que el origen de la capital asturiana era medieval. El propio director de Patrimonio del Principado, Adolfo Rodríguez Asensio, no ha querido hacer interpretaciones antes de verificar todo. No era más que un resto aislado en medio de indicios que datan de siglos posteriores y dibujaron al Oviedo que construyó la dinastía de reyes asturianos. El posible primer taller de azabache europeo Todo esto está dejando a un lado otros no menos destacado, como por ejemplo la aparición de los restos de un taller de azabache, que al parecer es el más antiguo de Europa, según ha dicho Rogelio Estrada. Hasta el momento los arqueólogos han encontrado azabache desechado por el propietario del taller y el resto de una pieza. U otros como el capitel corintio del siglo III, uno de los mejores de la época romana localizados en Asturias, y una moneda del emperador Tiberio, labrada entre los años 17 y 34 después de Cristo y que se labró en lo que ahora es Calahorra. Todos ellos encontrados también por el equipo de Rogelio Estrada. El capitel apareció a 24 pasos de la fuente de la Rúa, más cerca de la iglesia de San Tirso, considerada hasta ahora núcleo de Oviedo. Se trata de una pieza de mármol blanco y con hojas, que por la época se puede decir que están de muy buen estado de conservación y que entraría dentro del arco cronológico del surtidor. Anteriormente habían aparecido piezas de la misma época en el castro de Llagú, cerca de Oviedo. Allí se encontró una moneda de la época de Enrique III, una pieza de artesanía típicamente asturiana y material devastado. Pero no ha sido la primera vez que se encuentra algo semejante a esta época, ya que tiempo atrás apareció una necrópolis de este mismo tiempo y con media docena de tumbas y un capitel. Se vinculan a la cercana parroquia de San Tirso. Junto a ellas había restos de esqueletos y cráneos, en estado precario de conservación. Tanto estas tumbas como la fuente obligarán a modificar el proyecto de ampliación del museo. Aun así, los hallazgos tampoco indican de forma clara que la capital asturiana sea una ciudad romana, aunque cada vez más se evidencia su presencia. Muchos historiadores mantienen la tesis de que Oviedo es una creación de Alfonso II y el descubrimiento no cambia su historia, lo que no quita que hubiera asentamientos anteriores. Las excavaciones no terminarán hasta dentro de un mes, y el Real Instituto de Estudios Asturianos ya está pensando en organizar un reunión para debatir sobre la importancia de los vestigios romanos y su influencia en la historia de la ciudad. El objetivo será lograr una voz única, y evitar más especulaciones.





