POLÍTICA
España sufre de lleno la crisis que el Gobierno escondió en las elecciones
Por Angie Rigueiro
3 min
España05-10-2008
Falta de empleo, aumento histórico del paro, caída de la producción industrial, encarecimiento sin precedentes de los precios, personas que no llegan a fin de mes, la negativa de los bancos de ofrecer créditos a las pequeñas y medianas empresas. La crisis Economía es, desde hace unos meses, una realidad en España pese a que durante las pasadas elecciones el presidente del Gobierno negase sus consecuencias y en la actualidad se escude tras el desastre financiero de EE.UU.
En menos de seis mese, desde que fuera reelegido como presidente, Zapatero se ha contradicho en varias ocasiones en lo que a este campo se refiere. Al principio negaba que España estuviese en crisis, después el Ejecutivo se amparaba en reconocer una simple desaceleración y, en la actualidad, los socialistas justifican la situación al afirmar que en la época del PP las cifras eran peores. Las elecciones estaban a un solo paso y la economía era un eje fundamental. Quizá por ello el Gobierno socialista no reconoció lo que ahora, ya en el poder y a tres años de los próximos comicios, asume, aunque englobándolo todavía en una crisis económica internacional. Para intentar justificar la realidad, el presidente, o el propio ministro de Economía, Pedro Solbes, calificaron entonces la situación española como una simple desaceleración. Pese al notable deterioro de los indicadores macroeconómicos, Zapatero continúo meses y meses sin pronunciar la palabra crisis en ninguno de sus discursos. Muchas veces en su lugar, acusaba, incluso, a EEUU, al petróleo y a los cereales de la "desaceleración transitoria" de España. El líder del Ejecutivo llamó "antipatriotas" a las voces que desde la oposición denunciaban el deterioro económico por generar la desconfianza a la hora de la inversión, e incluso consideró “insólito” e “irresponsable” lanzar mensajes negativos sobre la economía "sin un análisis ponderado” de que la crisis financiera afecta al país. Pese a que aseguró que la crisis que azota a los mercados financieros internacionales no iba a afectar a España, Zapatero ha reconocido luego esto sería inevitable. "Es obvio que nos alcanzan, igual que a toda Europa. Tienen un impacto diferente en función de nuestro patrón de crecimiento con afectación en el redimensionamiento del sector inmobiliario", dijo. En este sentido, el jefe del Ejecutivo ha negado cualquier responsabilidad en la actual coyuntura económica al afirmar que “ninguna” de las turbulencias que deterioran nuestras cuentas “tiene origen español”. “Ninguna es consecuencia de ninguna debilidad propia”, afirmó en su momento. Reunión entre Zapatero y Rajoy Al contrario lo considera el líder de la oposición, Mariano Rajoy, quien ha exigido a Zapatero medidas eficientes y coherentes para afrontar la crisis y mejorar la situación económica de los españoles. Por es emotivo, el Ejecutivo ha decidido concretar un reunión con el líder de la oposición. En el Congreso, Rajoy le preguntó a Zapatero por el paro y se apoyó en los datos difundidos por Eurostat, según los cuales el desempleo ha aumentado en agosto tres décimas, un 11,3 por ciento, el incremento más fuerte de toda la UE. A ello, el presidente del Ejecutivo respondió con un recordatorio al PP que en los años de los Gobiernos del PP el paro estaba en el 14 por ciento de media. Zapatero actualizó los datos de la época de José María Aznar. A ello, el líder de la oposición le respondió que "Solbes dejó una tasa de paro del 23 por ciento". De esta manera, la reunión será fundamental para intentar abordar la crisis. Según la vicepresidenta del Gobierno, María Tersa Fernández de la Vega, el presidente compartirá “la información que tiene sobre lo que está pasando". Lo que se refiere a un pacto entre ambos partidos parece imposible, aunque ni el presidente ni el líder de la oposición lo han descartado públicamente. En la reunión de la ejecutiva socialista, Solbes explicó las principales cifras de las cuentas del Estado para el próximo año. Los tres principales ejes serán: el mantenimiento de las políticas sociales, con un alza en las partidas de pensiones, desempleo y dependencia; crecimiento en Investigación y Desarrollo, y en infraestructuras. Estos objetivos son "irrenunciables", afirmó el secretario General del PSOE, José Blanco, como un anticipo de lo que puede esperar Rajoy de la reunión con Zapatero.





