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COLOMBIA

Las FARC siguen haciendo sufrir pese a los golpes del Gobierno

Por LaSemana.esTiempo de lectura2 min
Internacional06-07-2008

El Gobierno de Álvaro Uribe siempre se ha mostrado firme contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En el último año, los golpes dados a la mayor y más veterana guerrilla de Latinoamérica han sido numerosos y muy simbólicos. El fundador y máximo dirigente de las FARC, Tirofijo, murió semanas atrás y otros líderes de la organización criminal fueron abatidos por el Ejército o se entregaron a las autoridades.

Las FARC sufrieron la semana pasada un duro y simbólico golpe a manos de su gran enemigo: el Estado de Colombia. El Ejército liberó a Ingrid Betancourt y a otros 14 rehenes –entre ellos tres estadounidenses y 11 soldados– que habían estado años secuestrados en la selva. La brillante y limpia operación de rescate fue un éxito que llegó a todos los rincones del mundo. Muchos analistas se preguntan si el enésimo –y posiblemente más mediático– golpe a las FARC supone el principio del fin de la mayor y más veterana guerrilla de Latinoamérica. Algunos consideran que sí, otros, sin embargo, destacan la capacidad de supervivencia de las organizaciones criminales y su adaptación a las nuevas condiciones existentes. Mucho han cambiado las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde que fueran fundadas en la década de los 60 del siglo pasado por la persona conocida por los alias de Manuel Marulanda o Tirofijo y que murió semanas atrás. Los ideales revolucionarios muy en boga a mediados del siglo XX dejaron paso, especialmente a partir de la década de 1980, a las extorsiones, los secuestros y el narcotráfico como principales métodos de financiación. Estos cambios hicieron que las FARC fueran perdiendo gran parte de la simpatía que despertaban en numerosos sectores latinoamericanos y europeos. Incluso, Estados Unidos y la Unión Europa incluyeron a las FARC en sus listados de organizaciones terroristas y se constató la colaboración fehaciente entre este grupo colombiano y bandas como el Ejército Republicano Irlandés (IRA) –que ya renunció a la violencia– y ETA. La liberación de Ingrid Betancourt y de las otras 14 personas es una importantísima noticia que no debe hacer olvidar que hay cientos de secuestrados por los guerrilleros colombianos. Según cifras de la ONU, en 1998, Colombia era el país con más población secuestrada: 1.121 personas. Actualmente, se especula con que aproximadamente 700 permanecen cautivas –muchas desde hace varios años– pero es difícil saber el número exacto y las condiciones en las que se encuentran.