REPORTEROS DE GUERRA
La familia de Couso lucha por que su crimen no quede impune
Por Silvia Álvarez-Buylla Martínez
3 min
Comunicación28-04-2008
La familia de Couso lleva cinco años luchando por que se juzgue a los responsables de la muerte del cámara de Telecinco asesinado por un tanque estadounidense en Iraq. Sin embargo, día tras día, tiene que pelearse con la justicia para que el crimen no quede impune. El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha ordenado que se procese a los tres soldados responsables mientras que el fiscal ha pedido que se archive el caso porque alega que no fue ni un crimen de guerra ni un asesinato ya que “no hubo intencionalidad por parte de los militares”.
El hotel Palestina de Bagdad era el lugar donde refugiaban la mayoría de medios de comunicación occidentales. Los militares estadounidenses lo sabían, pero dispararon. Quizá no quisieron provocar la muerte de Couso, pero quisieron silenciarle. El periodista Jon Sistiaga, que estaba con Couso en el momento de su muerte, lo tiene claro. El ejército quería “callar al mensajero”, no matarle, porque “cambió la munición” por una más suave, pero se les fue de las manos. El Ejército de EE UU consiguió su propósito. Durante varias horas, no hubo imágenes de la guerra de Iraq y pudieron actuar sin que nadie les vigilara. Sin embargo, los tres militares que en aquél momento lanzaron un proyectil contra Couso son directamente responsables de su muerte. La familia lleva desde aquél fatídico 8 de abril de 2003 luchando por que se haga justicia. Por un lado, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ordenó que se procesara a los tres militares. Pero, por otro, el fiscal de la Audiencia Nacional Jesús Alonso pidió por segunda vez que se archive la decisión de Pedraz porque “no hubo intencionalidad por parte de los militares” y su actuación no fue indiscriminada. Javier Couso, hermano del cámara de Telecinco fallecido en un ataque contra el Hotel Palestina durante la guerra de Irak en 2003, denunció en la presentación de un libro sobre su hermano, Matar al Mensajero, escrito por Ana María Plana, la decisión de la Fiscalía que “está pervirtiendo la naturaleza de su cometido” que es “hacer cumplir las leyes y ayudar a la investigación” de lo sucedido y, a cambio, “está convirtiéndose en defensora sobrevenida de los militares extranjeros”, los “asesinos” de su hermano. ”Los reporteros que volvieron de Iraq tomaron la decisión adecuada” En la presentación del libro, participaron varios periodistas amigos y compañeros de trabajo de Couso. En el acto estuvo Juan Pedro Valentín, en aquél momento director de Informativos de Telecinco, que explicó que le dijo a sus corresponsales en Iraq que si querían podían volverse. Dos se quedaron: Couso y Sistiaga. Todos los demás regresaron. Para Valentín, los que volvieron “tomaron la decisión adecuada” porque en la actualidad la sociedad no respalda el oficio del periodista y desde la muerte de Couso, los periodistas son “más precavidos y la profesión es menos bonita”. Además, Valentín, Sistiaga y el reportero Carlos Hernandez, que trabajaba para Antena 3 cuando murió Couso, pero que no dudó en coger el micrófono de Telecinco para informar de lo sucedido, resaltó que esta guerra ha cambiado la forma de hacer periodismo ya que ha sido el conflicto donde han muerto más informadores y ha provocado que muchos salgan de ahí y que no se informe prácticamente de lo que está pasando. Reporteros sin Fronteras lanza la Última imagen Reporteros sin Fronteras ha lanzado una campaña en la que recoge la Última imagen que grabaron distintos enviados de guerra antes de morir. Con motivo de esta campaña, la presidenta de RSF de España, María Dolores Masana, denunció que los periodistas en lugares de conflicto han pasado de ser “un blanco ocasional” a “un objetivo a batir”. Según la organización, esta iniciativa “es un homenaje” a todos los compañeros “muertos por informar” como Juantxu Rodríguez Moreno, asesinado en Panamá en el año 1987, Ricardo Ortega Fernández, en Puerto Príncipe en el 2004, Jordi Pujol i Puente, en Sarajevo durante 1992 o José Couso, en 2003.





