ETA
Las víctimas se dividen entre la ¬rebelión cívica¬ y el activismo apolítico
Por Enrique García García
2 min
España05-05-2007
La división en la que se encuentra inmersa la clase política y buena parte de la sociedad española ha terminado por alcanzar también al colectivo de víctimas del terrorismo. Las decisiones del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, al respecto de las listas de Acción Nacionalista Vasca (ANV), son un ejemplo de lo que sucederá en este sector en el caso de que Batasuna regrese a las instituciones.
La principal entidad de víctimas a nivel nacional, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), ha fijado ya su postura mediante la llamada a la ‘rebelión cívica’. En este sentido, con respecto a las futuras elecciones del 27 de mayo, el discurso de la AVT coincide con el del PP: las listas que se presenten a los comicios no pueden ser ni remotamente sospechosas de estar vinculadas a Batasuna. No obstante, lo que ha acabado con la paciencia de esta asociación ha sido la situación del etarra José Ignacio de Juana Chaos. Al ex jefe del comando Madrid de ETA se le ha visto recientemente paseando por los aledaños del hospital en el que se recupera de la huelga de hambre que mantuvo durante más de 115 días y, a partir de la cual, obtuvo la atenuación de su condena por parte del Gobierno. La AVT ha convocado una manifestación a nivel nacional para el próximo día 12 en la que protestará contra lo que consideran como un “reflejo claro” de la rendición del Ejecutivo de Zapatero ante el entorno de ETA. El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, aseguró que “no pueden permitir” que De Juana “siga riéndose de las víctimas y manteniendo contra las cuerdas al Gobierno de Zapatero". Piden su regreso inmediato a la cárcel para que cumpla lo que le resta de condena ante su “envidiable” estado de salud. Sin embargo, hay dentro de esta organización un fuerte colectivo que en los últimos tiempos busca desmarcarse del feroz activismo político del actual presidente de la AVT. Este colectivo está integrado principalmente por las asociaciones de la AVT en Andalucía, Valencia, Galicia y Cataluña, además de la nueva organización canaria, recientemente constituida. El pasado mes de noviembre, estas asociaciones crearon la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo (FAAVT) que se relaciona muy estrechamente con la Asociación de Víctimas del 11-M y con grupos como Arco y el Grupo Vasco de Víctimas del Terrorismo. En total, la FAAVT reúne a unas 1200 familias reconocidas como víctimas del terrorismo, de las que una buena parte son, simultáneamente, parte de la 1400 a las que representa la AVT. Una prueba reciente de este desencuentro es que la AVT en Cataluña ha lamentado oficialmente la convocatoria de la manifestación del día 12. La FAAVT defiende que su objetivo es auxiliar a las víctimas al margen de vaivenes políticos, aunque no es un secreto que el actual Ejecutivo ve con buenos ojos su formación y la posibilidad eventual de que tome el relevo en la representación de las víctimas. La aparición de estas y de otras asociaciones está representando, de facto, un problema económico para la AVT, que ve como se le retira la subvención especial del Ministerio de Trabajo al tener que repartir las ayudas estatales proporcionalmente entre varios beneficiarios.





