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NARCOTRÁFICO

La droga de Europa entra por España

Por Elena R. BlázquezTiempo de lectura2 min
Sociedad03-03-2006

La ruta de la droga, que transporta cocaína desde África hasta Europa tiene un lugar clave en España: la puerta de unión de los continentes. No obstante, el Observatorio Europeo de la Droga considera nuestro país uno de los que más evalúa la eficacia de las políticas antidroga.

España y los Países Bajos son los lugares por los que entran en Europa occidental mayores cantidades de droga, según un informe realizado por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE). En 2005 se realizaron incautaciones de cocaína extraordinariamente voluminosas en Portugal y España. En este país precisamente tuvo lugar la mayor de ellas, de 5,4 toneladas, y para el que se contó con la ayuda de las autoridades griegas. Otra incautación de casi 5 toneladas se realizó al sudeste de las Islas Canarias. A pesar de todo, en los últimos años también se ha hecho más frecuente el ingreso a través de otros países que no imponen medidas de seguridad tan estrictas en los aeropuertos. En el tráfico de cocaína, cada vez es más frecuente la ruta que une la subregión andina, pasando por África occidental, con Europa. Esta variante de la ruta de tráfico tradicional puede deberse al reforzamiento de los controles en los Países Bajos y la costa septentrional de España, donde el Gobierno puso en marcha el año pasado un plan de acción con vigencia hasta 2008. Este plan comprende varias medidas que se aplicarán en determinados plazos y abarcan diversos aspectos de la fiscalización de drogas, como la cooperación internacional, la prevención del uso indebido de drogas, la reinserción social de los toxicómanos y disposiciones para controlar la oferta de drogas ilícitas. Según el Observatorio Europeo de la Droga y las Toxicomanías, en la actualidad los gobiernos de la mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea evalúan el cumplimiento de sus medidas y los de algunos de ellos (España, Francia, Irlanda y Portugal) examinan incluso la eficacia de sus políticas relativas al problema de la droga. A su vez, la JIFE ha realizado algunas recomendaciones dirigidas a los gobiernos. Primero, la adhesión de todos los Estados a los siguientes tratados es un requisito fundamental para la eficacia de la fiscalización de drogas a nivel mundial: La Convención de 1961, el Convenio de 1971 y la Convención de 1988. Otro objetivo de los tratados de fiscalización internacional de drogas es garantizar la disponibilidad de estupefacientes y sustancias psicotrópicas para tratamientos médicos y promover el uso racional de los medicamentos sujetos a fiscalización. Además, la Junta observa que las farmacias que operan en Internet venden ilegalmente cada vez más sustancias que están sometidas a fiscalización internacional, y el contrabando de drogas por vía postal se ha convertido en un problema grave para los organismos de represión antidroga. Por ello, se necesitan medidas adecuadas para hacer frente a esas actividades.