TENIS
Ferrero sigue creciendo
Por Juan Diego Gómez
2 min
Deportes07-09-2003
Juan Carlos Ferrero ha sido el gran beneficiado de esta edición del Abierto de Estados Unidos, con permiso de Andy Roddick, que ganó el torneo. Consiguió el número uno en la Lista de Entradas y la Carrera de Campeones, y lo hizo ganando a Lleyton Hewitt, en su primera victoria contra el australiano en pista dura, y a Andre Agassi, apoyado a muerte por el público neoyorquino.
El tenista valenciano ha demostrado que es capaz de adaptarse a cualquier superficie, y con un equilibrio entre potencia e inteligencia, entre la juventud y la serenidad de los veteranos, ha sido capaz de ir apeando en su camino, uno a uno, a sus rivales por el número uno del circuito ATP: el mejor de las dos últimas temporadas, Lleyton Hewitt, y al gran ídolo estadounidense, Andre Agassi. No pudo, sin embargo, redondear el éxito con una victoria en la final, contra otro de los jóvenes gallitos, Andy Roddick, que lo acribilló a saques directos. Una suerte similar a la que corrió Carles Moyà, otro que llegó a liderar la Lista de Entradas en 1999, pero que se tropezó con otro que le pega duro a la pelota, el marroquí Younes El Aynaoui, en octavos de final. La resaca de los partidos disputados en Flushing Meadows hace pensar que Agassi, aunque pierde algo de comba con los jóvenes talentos, sigue dejando golpes de maestro y cuida su físico. Con todo, la opción más firme de los estadounidenses para alcanzar el número uno es Andy Roddick, que está completando una extraordinaria temporada, en la que ha conseguido seis títulos, entre ellos su primer US Open, asi como los Masters Series de Canadá y Cincinnati. Todo esto con 21 años. El gran perjudicado de esta temporada está siendo Hewitt: el australiano intentó resurgir de sus cenizas, hundido como está en el puesto 13 de la Carrera de Campeones y en el sexto de la Lista de Entradas, pero pasa por un mal momento físico y sicológico, del que necesita aún tiempo para recuperarse. Dos de los que pujan por el número uno, el suizo Roger Federer y el argentino Guillermo Coria, se dejaron ver en el US Open. Federer, ganador en Wimbledon, no pudo alcanzar las semifinales, al perder contra el argentino David Nalbandián; Coria, abanderado de la mejor generación de tenistas argentinos de la historia, cayó eliminado por Agassi. En el circuito femenino, marcado por la ausencia de las hermanas Williams, el testigo de las perlas negras lo han tomado dos jóvenes belgas, Kim Clijsters y Justine Henin, las grandes dominadoras del circuito esta temporada: ambas han acaparado dos finales de Grand Slam, Roland Garros y el US Open, y en ambas salió vencedora Henin, una verdadera bestia negra para su amiga Clijsters. Un peldaño por debajo se encuentran las estadounidenses Jennifer Capriati y Lindsay Davenport; la primera, después de su resurrección en 2001, cuando ganó el Abierto de Australia, ha vuelto después a un segundo plano, lo mismo que Davenport, siempre a la sombra: las semifinales, al menos por ahora, son su techo.





