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EL REDCUADRO

Guerra, te necesito

Fotografía

Por Antonio BurgosTiempo de lectura3 min
Opinión18-01-2004

Ni imaginando la más fantástica novela hubiera podido pensar hace diez años que hoy iba a escribir un artículo como el que aquí empieza. Trata sobre Alfonso Guerra. Ni que decir tiene que a servidor y a cientos de articulistas y comentaristas nos dio Guerra, solo o en compañía de hermanos, muchos jornales ganados. Lo mismo que ahora quien no encuentra asunto que llevarse al artículo recurre a la Ley del Menor o a las mujeres maltratadas, socorridas como las castañeras para Mesonero Romanos, hace diez años, en esos días en blanco en que no se nos ocurría nada, echábamos mano de Guerra y en menos que se persigna un cura loco el texto estaba concluido: ora con el avión que cogió para ir, nuevo Camborio, a Sevilla a ver los toros; ora con los fraternales cafelitos; ora con los versos de Machado. Algún día, quizá hoy, tendríamos los articulistas que abonar a Guerra la parte alícuota de los derechos de autor que nos hizo ganar. En los últimos años, Guerra ya no sale en los artículos de periódico. Ahí nos duele. España, por descontado. Porque esto está llegando a un punto en que echamos de menos a Alfonso Guerra. Guerra sería lo que quisiéramos que fuese, pero tenía un sentido de la responsabilidad política en los graves asuntos del Reino de España, de su forma de Estado, de su gobernabilidad, del peligro de las aventuras rupturistas y separatistas, que ya quisiéramos encontrarlo hoy, ¿qué digo yo?, en Zapatero. La transición y la Constitución fueron en gran parte posibles sin traumas porque la derecha voluntarista de Abril Martorell encontró una izquierda juiciosa con quien pactar: era Alfonso Guerra. Hoy, si Aznar o Rajoy quieren pactar la firmeza en la Constitución para defender a España de las aventuras secesionistas, no hay en el PSOE alguien que represente lo que entonces Guerra, ni con las ideas tan perversamente claras. Los mismos que propusieron y firmaron el Pacto Antiterrorista van del bracete de los amigos de los terroristas. A Guerra, que controlaba el partido como nadie, no se le habría ido el PSOE por un lado con Carod Rovira y con Odon Elorza, y por el otro con la Koplowitz y la rebaja de impuestos a las grandes empresas y los grandes capitalistas. Nos gustara o no, cuando Guerra mandaba en el PSOE se sabía quién mandaba. No como ahora, que no sabemos si manda Zapatero, si manda Chaves, si Maragall, si los barones extremeño-manchegos, si los diez consultores del gobierno en la sombra o si manda González desde la sombra de los gobiernos sudamericanos. Por cada cabeza que cortan salen siete cabezas o cabecillas más. Si Rajoy acepta en campaña un debate en TV con quien de verdad manda en el PSOE, tendrá que sentarse frente a la tribuna del Bernabeu para que quepan todos. Aquello que dijo Guerra de que a España no la iba a conocer ni la madre que la parió sirve ahora para el PSOE: a este Partido Socialista, Obrero y Español, no lo conoce ni Pablo Iglesias que lo fundó. Si contra Franco vivíamos mejor, contra Guerra escribíamos mejor y más tranquilos, porque estaba menos en peligro la propia idea de España. El PSOE debería decir como lo de Rupert: "Guerra, te necesito".

Fotografía de Antonio Burgos

Antonio Burgos

Columnista del diario ABC

Andaluz, sevillano y del Betis

** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor