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SIN ESPINAS

Ibarra no es tonto

Fotografía

Por Javier de la RosaTiempo de lectura2 min
Opinión18-01-2004

Lo que pasa es que muchas veces se hace la víctima dentro y fuera de su partido para que le sigan permitiendo decir lo que le dé la gana. El presidente de la Junta de Extremadura ha jugado esta semana a los dados postelectorales. Él y Bono no soportan la idea de tener a un “pusilánime” como jefe y, a pesar de que se los haya arrimado en un comité de notables para que no protesten, su experiencia política les dice que a Zapatero le quedan menos telediarios que a doña Leticia después del anuncio de su casamiento. Lo único que no les hace desbarrar más de lo que lo están haciendo es el respeto al partido y la credibilidad de sus propias posiciones. Lo planteado por Ibarra no es espontáneo. Primero porque no es la primera vez que lo hace, y segundo y cómo el mismo afirmó, sabía con antelación que Zapatero iba a rechazar su idea de limitar las posibilidades de chantaje de los nacionalistas en el Congreso. La idea de Ibarra, de gran enjuncia, es un ejercicio de honestidad democrática en el fondo aunque en la forma haya carecido de todo don de oportunidad. Sin embargo, ese don de oportunidad no hay que verlo respecto del contenido de su propuesta, sino de la proyección y el significado que adquiere su acto a dos meses de las elecciones. Ibarra sabía que iba a abrirle un frente más a Zapatero, conocía las consecuencias de su aseveración y ha querido dinamitar más la candidatura de su secretario general, cuya tibieza respecto de la idea de España no comparte en absoluto. El “barón” socialista también sabe que la gente se preocuparía más de analizar lo que suponen sus palabras respecto a los nacionalistas -sobre todo después de que Maragall acabe de firmar con los independentistas de ERC- que de la jugarreta que le iba a hacer a su compañero de partido. Bono ha hecho también varios gestos en el mismo sentido. Aunque últimamente, para reforzar su propia posición de hombre de partido, lanza discursos que le cuesta creerse y que explica sin convicción. Bono es un hombre del Partido Socialista pero no del partido que mal dirige Zapatero. Los dos barones han decidido que el PSOE no tiene futuro con “bambi” y ya nunca más favorecerán otra idea que no sea la de mandarlo a paseo. Eso será después de las elecciones porque, si no, el Partido Socialista dejará de existir como tal o tendrá que refundarse bajo otras siglas.

Fotografía de Javier de la Rosa