Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE LA SEMANA

Dormir con la cabeza bajo las mantas

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura1 min
Economía09-11-2003

Aislarse y no querer saber nada del mundo que nos rodea. Encerrarnos en nuestros propios problemas y buscar soluciones que sólo nos sirven a nosotros y dañan a los demás. Estados Unidos aplica ayudas a la exportación para su propio provecho, y hace cuatro años que presta oídos sordos a los requerimientos de la OMC, que le advierte que, con esa actitud, está estropeando la buena marcha del comercio mundial. ¿Acaso somos sordos sólo cuando nos conviene? Sí, seguramente nos ponemos unos preciosos tapones para no enterarnos de que la economía europea se está contrayendo y de que el paro en España ha vuelto a subir. Si acaso percibimos rumores a lo lejos, lo explicamos con un “es lo normal, es lo típico en estas fechas”. Si estamos convencidos de algo, ¿qué más nos da lo que digan fuera? Si creemos que alguien es un estafador y encima nos molesta, ¿a quién le importa que lo metamos en la cárcel para quitarnos un estorbo? Mejor esconderse bajo las mantas, taparse bien hasta arriba y tratar de dormirse en la autocomplacencia. ¿Para qué viajar de acá para allá en busca de acuerdos? Ya es bastante difícil llegar a un acuerdo con uno mismo. Ponerse en paz, equilibrar una conciencia que, aun ahogada por una coraza, se resentirá si no piensa alguna vez en el resto del mundo. Las mantas, por muy cálidas y suaves que sean, pueden llegar a asfixiar.

Fotografía de Gema Diego