CRISIS CONSTITUCIONAL
Estado de emergencia en Sri Lanka
Por Eva Pozueco Turabián
1 min
Internacional07-11-2003
La presidenta cingalesa, Chandrika Kumaratunga, aprovechó que su primer ministro y rival directo, Ranil Wickremesinghe estaba de viaje diplomático en Washington para reformar el Gobierno: los ministros de Defensa, Información e Interior fueron destituidos y el Parlamento disuelto.
La presidenta dotó de poderes al Ejército, que actúa bajo su mandato. Al cierre de esta edición, los militares tenían tomadas las sedes informativas de Sri Lanka, así como las principales infraestructuras. La presidenta pudo actuar de esta manera, ya que posee plenos poderes ejecutivos porque es la comandante suprema de las Fuerzas Armadas. Todo ello, pese a que el Gobierno lo forme, mayoritariamente, el partido del primer ministro Wickremesinghe. Lo más significativo de esta serie de cambios en cadena es que la presidenta rechazó la propuesta de paz presentada por los secesionistas Tigres de Liberación de la Patria Tamil. El proceso de paz y las negociaciones para alcanzarla llevan varios meses bloqueadas y este nuevo plan podría ser la clave para volver a impulsarlas. Los acontecimientos parece que acentuarán las dificultades y los enfrentamientos entre la presidenta y el primer ministro y que no favorecerán nada la crisis constitucional en la que esta envuelta Sri Lanka. Wickremesinghe apoya la propuesta de los rebeldes tamiles, y así lo manifestó tras entrevistarse en Washington con el presidente de EE.UU., George W. Bush., quien a su vez, apoya al primer ministro. El premier cingalés añadió que sospecha que la presidenta conspira con las Fuerzas Armadas para conseguir algún fin concreto, sensación que también comparten muchos ciudadanos. Por su parte, la presidenta propuso a los partidos que formen un Gobierno de reconciliación nacional para afrontar la crisis. Lo hizo saber a través de las cámaras de televisión y aseguró que sus objetivos son también los de alcanzar la paz con los rebeldes tamiles.





