IRAQ
EE.UU anuncia la retirada de 30.000 soldados y la resistencia intensifica sus ataques

Por Chema García
2 min
Internacional09-11-2003
El Gobierno de Estados Unidos anunció el pasado jueves la reducción del contingente de soldados que tiene en Iraq, en medio de la semana más violenta desde que terminó la guerra. El Pentágono informó que acortará el número de militares de 130.000 a 100.000 antes del próximo mes de mayo.
Este reajuste del número de efectivos será posible gracias al aumento que las fuerzas de seguridad iraquíes experimentarán en los próximos meses. Está previsto que pasen de los 115.000 agentes actuales a 171.000. Además, Washington aguarda la llegada de dos divisiones internacionales de 12.000 soldados, que reemplazarán a las que se encuentran en Iraq en este momento. El anuncio estadounidense se produjo en una semana en la que se recrudecieron los ataques de la resistencia iraquí contra las tropas de ocupación. Unas ofensivas que provocaron una reacción inédita hasta la fecha: el Ejército de EE.UU. bombardeó el pasado sábado la ciudad natal de Sadam Husein, Tikrit, cuna de la guerrilla de resistencia. Hasta la represalia norteamericana, los soldados de Bush habían sufrido 26 bajas, con lo que los muertos entre las tropas de dominación ascienden a 277. Un soldado británico y otro polaco también perdieron la vida a lo largo de la pasada semana. La acción más espectacular de la resistencia se produjo en Faluja el lunes 3. Un misil de la guerrilla alcanzó un helicóptero “Chinook” y dejó 15 militares estadounidenses muertos y una veintena de heridos. Este ataque fue el macabro presagió de la “jornada de resistencia” anunciada por los insurgentes, en la que otro militar y dos civiles americanos perdieron la vida en Bagdad. Las emboscadas se multiplicaron. El “triángulo sunní” se transformó en un campo de batalla. A los continuos ataques contra convoyes de EE.UU. se unió el sabotaje contra un importante gasoducto. Al final del día eran 19 los muertos causados por las milicias iraquíes. El presidente norteamericano, George W.Bush, aseguró tras el durísimo revés que permanecerán en el país. “América nunca corre, se quedará para conseguir un país más seguro”, dijo en Alabama. “La misión en Iraq es vital”, añadió. El otro gran ataque de la guerrilla se produjo en puertas del fin de semana en Tikrit, donde seis tripulantes de un helicóptero “Black Hawk” murieron al estrellarse en uno de los márgenes del río Tigres, aparentemente después de que fuera alcanzado por cohetes anticarro. El mismo día se produjo un ataque con cohetes anticarro a un convoy americano en Mosul en el que falleció un soldado y otros siete resultaron heridos. No todo fueron malas noticias para las tropas estadounidenses, ya que consiguieron detener en Faluya a dos ex generales de Sadam Husein sospechosos de financiar y organizar las fuerzas de resistencia en esa zona del país, según fuentes de la coalición.





