ORIENTE PRÓXIMO
La segunda ‘Intifada’ cumple tres años
Por Salva Martínez Más
2 min
Internacional05-10-2003
El principal promotor del plan de paz, EE.UU., dice estar "siguiendo de cerca la situación". Pero la última esperanza para superar el conflicto, la Hoja de Ruta, ha sido puesta en evidencia una semana más.
Los datos de la violencia en Oriente Próximo necesitan de una constante actualización, porque que tanto las acciones de las facciones armadas palestinas como aquellas que desarrolla el Ejército israelí no dejan reposar el contador de víctimas. El sábado pasado, 18 israelíes morían en un atentado suicida palestino contra un restaurante de Haifa. La represalia israelí se produjo inmediatamente después contra campos de refugiados de Siria, Gaza y Cisjordania. El pasado viernes, además, un palestino resultaba muerto y otros tres heridos por disparos de militares israelíes. Aunque la violencia que se ceba con la población israelo-palestina no es sólo física, sino también psíquica. Como describe Abdelatif Khaled, un granjero palestino: "nos volvemos locos, un día está prohibido pasar para los menores de 35 años, otro para los que llevan burro...". Lo que perturba a este granjero y a los 40.000 habitantes de Kalkilia es el "muro de seguridad" israelí. Dicha frontera pretende asegurar la existencia de la comunidad de colonos israelíes en territorio palestino. Seguridad que lleva implícito el hecho de que se dificulta enormemente la vida de más de 200.000 palestinos. El miércoles pasado, el Gobierno israelí aprobaba la construcción de una nueva porción de esta obra que en la totalidad del proyecto recorre 600 kilómetros. A esa aprobación le siguió, dos días después, el visto bueno del Ejecutivo israelí para la construcción de 600 casas en territorio ocupado palestino. Tanto esta colonización como la construcción del muro son, según el Cuarteto redactor la Hoja de Ruta -EE.UU., Rusia, Unión Europea y Naciones Unidas- "un problema para encontrar una solución". Por su parte, los israelíes comienzan a sufrir una situación económica que, cada vez se aleja más del vivir con el cinturón apretado. Según señalaba la prensa israelí este pasado verano: "un millón de israelíes tienen hambre". Si las cosas siguen así, los israelíes deberán aprender de sus vecinos palestinos que, en más de un 50 por ciento, viven con menos de dos euros al día.





