UNIÓN EUROPEA
Los países pequeños y medianos se enfrentan a los grandes en la Conferencia de Roma
Por Isabel A. Vega
2 min
Internacional05-10-2003
La Conferencia Intergubernamental de Roma (CIG) reunió el pasado fin de semana a los quince actuales miembros de la UE y a los diez que formarán parte de ella en mayo de 2004. Sobre la mesa, se encontraba el borrador de Constitución Europea elaborado por una Convención presidida por el francés Valery Giscard d’Estaing.
El texto introduce modificaciones en el sistema de reparto de poder que establecieron en acuerdo los Quince en el Tratado de Niza de hace tres años, y que está en vigencia en la actualidad. Niza, establece un sistema de voto ponderado, por el que los países medianos como España o Polonia, reúnen votos suficientes para detener los proyectos legislativos de la Unión que no les sean favorables. De este modo, España, por ejemplo, que cuenta con 27 votos, sólo necesitaría aliarse con otro país mediano y con alguno de los pequeños para congelar una decisión aprobada por los países grandes -Alemania, Francia, Reino Unido e Italia- que cuentan con 29 votos cada uno. El sistema de voto del nuevo borrador, establece que las decisiones se tomarán sobre la base de una doble mayoría, que formarán el 50 por ciento de los países que reúnan al 60 por ciento de la población. Esto supone que Alemania se despegaría en solitario sobre el resto de los Estados con un total de 170 votos, España tendría 82 y Polonia 2 menos, por lo que sería mucho más complicado que estos países pudieran evitar la aprobación de políticas que les perjudiquen. A este respecto, el presidente español, José María Aznar, pidió al resto de países que explicaran por qué habría de cambiarse el sistema. Su homólogo francés, Jacques Chirac, respondió: "todo el mundo tiene motivo de insatisfacción (...), pero contestar este o este otro aspecto del compromiso, conduce inevitablemente a abrir la caja de Pandora y a arriesgarnos al fracaso. Cada uno debe sopesar la responsabilidad que le incumbe", advirtió. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, apuntó que la responsabilidad sobre el éxito o fracaso de la CIG recae sobre todos los países, por lo que estos deben "abandonar una visión particularista del propio interés". Otro de los temas que provocó discusión es el establecimiento de los comisarios en el Consejo Europeo. En la propuesta de la Convención, el número de comisarios con derecho a voto quedaría limitado a quince, lo que supone que los países pequeños y medianos perderían una gran baza en el juego de poder europeo, al no tener presencia permanente en el Colegio de Comisarios. Cada uno "tiene derecho a plantear los puntos relativos a sus intereses nacionales", reivindicó Wolfgang Schüssel, canciller austriaco, cuyo país se vería perjudicado por este punto. Cerrada ya la CIG, las negociaciones quedan en manos de los ministros de Exteriores de los países europeos. Según el calendario, la Carta Magna europea deberá estar redactada a mediados de diciembre. Después será traducida a 20 idiomas y aprobada por referéndum en todos los estados implicados antes del 1 de mayo, fecha en que se producirá la incorporación de los nuevos países miembros, la mayor en toda la historia de la UE.





