EL REDCUADRO
El cuello de Simancas

Por Antonio Burgos
3 min
Opinión20-07-2003
Como muchos españoles, desde el 25 M a esta parte le he echado muchas horas a Simancas. Si le hubiéramos echado a la Física Cuántica tantas horas como a Simancas, ahora todos podríamos optar a la tómbola de los premios Príncipe de Asturias y llevarnos el de investigación como la Vuelta a Francia ganó el de Deportes: sin causa justificada. Tantas horas le he echado a oír teorías sobre Simancas, que hasta he aprendido el lenguaje vacuo de los tertulianos, que no crean que es tan fácil. Gracias a Simancas he hecho una inmersión lingüística en esa jerigonza, y miren cómo he roto a hablar en ella: "Este es un tema de mucho calado que se está abriendo camino hasta unas dimensiones que se nos escapan; hasta donde yo sé, más pronto que tarde habrá que ponerlo blanco sobre negro antes que sea blanco y en botella..." ¡La gallina! Lo que nadie me acaba de explicar y con ningún lenguaje de corrección tertuliana o de ultracorrección de analista político es la incógnita del cuello de Simancas. Simancas tiene cintura. No tanta como Tamayo, pero la tiene. Tamayo es otra cosa. La otra noche le dijo Tamayo a Manuel Antonio Rico que lo suyo fue por la inseguridad ciudadana de la política. Que vio el atraco que los comunistas (sic) iban a perpetrar en la Comunidad de Madrid, y que lo frustró. Yo creo que Tamayo le dio a los atracadores de progreso con el bolso de la señora Seisdedos, la madre de Tamara: lo digo por el ladrillo dentro del bolso. Simancas tiene, pues, cintura. Y corazón. Pero ¿tiene cuello? No corre peligro su candidatura a la presidencia. A Simancas no le pueden cortar el cuello, porque no lo tiene. Su cabeza engarza directamente con el tronco. Es una cabeza asomada por detrás del cuello de una camisa. ¿Sabe Simancas que cuando se compra uno una camisa nueva, por ejemplo la camisa de la presidencia de la Comunidad, hay que quitarle los cartones que trae dentro del cuello? Seguramente no se lo han dicho y los lleva por dentro. Me encantaría tener acceso a Simancas no para hacerle una entrevista en términos de la jerga del mucho calado, sino para tocarle el cuello de la camisa: seguro que tiene los cartones dentro. De otra forma no se explica que se asome por detrás del cuello de la camisa como quien se encarama a una tapia para curiosear en casa del vecino. O a lo mejor tiene el problema Mari Cielo, también llamado teoría de Gerardo Diego sobre El Viti. Gerardo nos descubrió que Santiago Martín tenía tan gran técnica como torero porque la cabeza no le correspondía al cuerpo. Al Viti le cabía el Cossío dentro de la cabeza, y se le notaba. Ese mismo problema de cánones lo vemos en Mari Cielo Pajares, que también tiene deshermanados cabeza y cuerpo, como cuando en las rebajas están las perchas trastabilladas y nos compramos con un traje con la chaqueta de la talla 52 y los pantalones de la 46. El problema de Simancas es así, de canon de cabeza y de cuello. Y digo cuello por no decirlo en andaluz. Aunque no tiene cuello, ¡menudo pescuezo!
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Antonio Burgos
Columnista del diario ABC
Andaluz, sevillano y del Betis
** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor






