SIN CONCENSIONES
Atutxa, de héroe a villano

Por Pablo A. Iglesias
1 min
Opinión09-06-2003
Atutxa era hace seis años el Cid Campeador del País Vasco. Era el único capaz de enfrentarse a ETA. Cabalgaba por los campos de Euskadi subido a su caballo hasta desfallecer. No tenía apoyos. Estaba solo. Arzalluz y Ardanza miraban hacia otro lado cuando veían pasar cerca las balas. Atutxa, en cambio, movilizaba a la Ertzaintza. Parecía el único sensible a la barbarie dentro del PNV. Hasta que un día sus propios compañeros le tiraron del caballo. Atutxa vive ahora más tranquilo, con mejor sueldo y más seguro. Combatió a ETA hasta percatarse de que el enemigo estaba en casa. Entonces dio la impresión de renunciar a la lucha y rendirse al miedo. Fue entonces cuando envainó la espada e inclinó la mirada al suelo. Resulta fácil comprenderlo. Su vida ya no corre peligro. Su familia puede vivir tranquila. Su conciencia duerme en silencio. Atutxa perdió un buen día la batalla de la constancia y de héroe pasó a villano. Es una cualidad difícil de poseer en esta vida. La constancia es una virtud aun más ardua de conservar. Cuando Arzalluz arrinconó a Atutxa perdió la libertad, perdió la justicia y perdió la democracia. Cuando Atutxa cedió la voluntad y aparcó los principios, perdió su integridad, su coherencia y su responsabilidad. De perseguir a ETA ha pasado a defender a Batasuna. De cumplir la ley ha pasado a vulnerar las sentencias de los tribunales. Atutxa enterró en su interior las enseñanzas de Bertold Brech y desterró de su memoria el principio de la perseverancia. Ahora actúa al dictado en lugar de hacer lo que tiene que hacer. Ya no es aquel Cid a la caza de villanos. Caído del caballo queda a la altura de Ibarretxe, Eguíbar y el padre Arzalluz.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






