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ANÁLISIS DE LA SEMANA

Viejas palabras

Fotografía

Por Almudena Hernández Tiempo de lectura2 min
Sociedad08-06-2003

Poco queda por inventar en este mundo de historias únicas pero repetidas y si el periodista se lo inventa puede acabar entre rejas. Las noticias son novedades que pueden contarse con viejas palabras. Grandes hombres ha habido, hay y habrá y a ellos corresponde el don del consejo, de esculpir en la eternidad las palabras más profundas, las más bellas, las mejor dichas. Primero el hombre: "El niño antes que el árbol", escribió Gloria Fuertes. Pero, sin una naturaleza sana el hombre no puede escribir poesías a la belleza de una rosa, a una vega verde y a la espuma blanca del mar. Alguien diría entonces que si "esto del medio ambiente será porque ya destruimos la mitad". Victor Frankl quizás sentenciaría después de un accidente como el que la semana pasada llenó las páginas de los periódicos: "La muerte como final de tiempo que se vive sólo puede causar pavor a quien no sabe llenar el tiempo que le es dado a vivir". Sobre la misma muerte se referiría también Séneca, que dijo que "es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor". Morirse, al fin y al cabo, es lo que da sentido a la vida y a otras vidas. Muchos hombres creen que para morir menos es necesario llenar la vida de espiritualidad. "Algunos de los mejores regalos de Dios son las plegarias sin respuesta", respondería posiblemente Garth Brooks a la pregunta de por qué el Papa no se jubila. Otros afirman que Juan Pablo II se ha enganchado a su silla en el Vaticano. Un vicio quizás... Moliere sentenció que "todos los vicios, con tal de que estén de moda, pasan por virtudes", mas también pasan factura. PD: "Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento", Voltaire.

Fotografía de Almudena Hernández