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ORIENTE PRÓXIMO

La aplicación de la Hoja de Ruta se complica por la oposición de sectores israelíes y palestinos

Fotografía

Por Salvador Martínez MásTiempo de lectura2 min
Internacional08-06-2003

Son 32 meses de violencia, 3.500 víctimas, recesión económica en Israel, miseria en Palestina y suicidios como vía de venganza a la ocupación ilegal Israel. Son sólo algunos de los datos que hasta ahora pesan sobre las negociaciones para la paz en Oriente Próximo.

La pasada semana se reunieron en el puerto jordano de Aqaba, los premiers israelí y palestino, Ariel Sharon y Abu Mazen. Fueron de la mano del portador de la visión de la región en paz: el presidente estadounidense, George W. Bush. La reunión precisó de una toma de contacto que tuvo lugar un día antes en Sharm el Seij, Egipto. En las declaraciones públicas del pasado miércoles hubo poco diálogo, pero muchas declaraciones de intenciones. El primer ministro palestino dejó claro que “no hay solución militar al conflicto”. También dijo que en su Administración se van a “utilizar todos los esfuerzos y todos los recursos para poner fin a la militarización de la intifada”. Tarea difícil: dos días después de la muestra de buena voluntad de Mazen, la organización Hamás decía a través de uno de sus dirigentes en Gaza, Abdelaziz Rantisi: “Abu Mazen no nos representa y lo único que ha hecho es comprometerse a algunas cosas que ni Hamás ni el pueblo palestino está dispuesto a aceptar”. Esta organización veía morir a dos de sus integrantes el pasado jueves y otros dos el viernes por asesinatos del Ejército israelí. Ariel Sharon, mantuvo el protocolo al dar la mano a Mazen tras la reunión, tuvo gestos como liberar a presos que llevaban en la cárcel desde 1975 y reos preventivos (detenidos sin cargos), y habló del desmantelado inminente de los asentamientos ilegales. A pesar de ello, no pudo impedir el malestar de una parte importante de su comunidad. Sobre todo, de los electores de los partidos con los que coaliga el Likud y que mantienen a Sharon como jefe del Ejecutivo, como el Partido Nacional Religioso. El líder de este partido, el diputado y ministro de la Vivienda, Effi Eitam, se manifestó junto con otros 20.000 ciudadanos para pedir a su Gobierno que no siguiese el camino a la Paz que describe la Hoja de Ruta.

Fotografía de Salvador Martínez Más