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SIN CONCESIONES

Trump, Franco, Rey y Democracia

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión23-11-2016

Seamos sinceros. En este país, que en determinados círculos está incluso mal visto llamar España, existe una afición creciente a dar lecciones de democracia. Apenas llevamos cuatro décadas de  soberanía popular y nos creemos el centro del universo en elecciones. Donald Trump va a ser el 45 presidente de Estados Unidos desde 1789 pero aquí estamos convencidos de que los norteamericanos son unos analfabetos en democracia comparados con nosotros, que en 1975 aún estábamos gobernados por un dictador.

Nos creemos veteranos del sufragio universal pero luego nos conportamos como si Francisco Franco hubiera muerto la semana pasada. En el 41° aniversario de su muerte, hay cientos de personas que conmemoran su legado y otras tantas que protestan como si todavía viviera aquel jefe de Estado. Han pasado nada más y nada menos que cuatro décadas, lo que supone que cerca de la mitad de los españoles ni siquiera conocieron aquella etapa de nuestra Historia. Hay 18,5 millones de españoles que nacimos en democracia y, sin embargo, algunos miran atrás como si hubieran luchado en la Guerra Civil, como sí hicieron nuestros abuelos.

Españoles que todavía no se han enterado: Franco ha muerto
Nunca he entendido y nunca entenderé a quienes en pleno siglo XXI siguen enfrentados por un gobernante de mediados del siglo XX al que ni siquiera conocieron y del que sólo han oído hablar en la calle, dado que ni siquiera lo estudian en el colegio. Españoles que todavía no se han enterado: Franco ha muerto y no va a resucitar. Dejen el pasado en el pasado y aprendamos de él para no repetir en el futuro los errores de nuestros antepasados.

Luego están los que vivieron la Transición pero parecen recién salidos de una cápsula de crionización. Tal debe de ser el caso del diputado de Unidos Podemos Diego Cañamero, que a sus 59 años escogió una camiseta con el lema "Yo no voté a ningún rey" para la apertura solemne de la XII Legislatura. Si Cañamero no votó a ningún rey es porque no quiso, pues tenía 21 años cuando España aprobó en referéndum en 1978 la actual Constitución. Aquel texto aceptaba la Corona como Jefatura del Estado y establecía la Monarquía parlamentaria como sistema político. Si Cañamero votó a favor de la Constitución votó también a favor del Rey y su heredero, que es Felipe VI. Si no votó o lo hizo en contra, pertenece a la minoría que se opuso y debería aceptar el resultado como esa minoría que fue y sigue siendo.

No aceptar el deseo de la mayoría es lo más antidemocrático que existe

La democracia es el régimen político basado en las decisiones del pueblo. Y el pueblo es la mayoría. Ni una minoría ni una suma de ellas. Lo más democrático que existe en una democracia no es votar, sino aceptar el resultado de las votaciones. Estados Unidos no es más democrático que Venezuela por haber elegido a un mentecato como presidente, pues en eso poco se diferencian. Lo más democrático de EEUU es que Barack Obama como presidente saliente y Hillary Clinton como perdedora han asumido el triunfo republicano, han pedido aceptarlo con normalidad y trabajan ya en un traspaso de poderes ejemplar. En España debemos tomar nota de ese respeto a las urnas, en vez de cuestionar la legitimidad de Donald Trump. Debemos aceptar el deseo de la mayoría en vez de rechazarlo simplemente porque no gusta. En el fondo, rechazar ese sentimiento mayoritario es lo más antidemocrático que existe.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito