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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Pasos necesarios para la paz, ¿pero suficientes?

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura3 min
Internacional21-11-2016

El Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se han dado prisa en retomar las conversaciones de paz y en confeccionar un nuevo acuerdo que ponga fin a décadas de crímenes, narcotráfico y terrorismo.

Es lógico actuar así, especialmente después del gran varapalo que supuso para ambos la victoria del "no" en el referéndum, de hace poco más de un mes, que buscaba avalar el texto anterior. Sin duda, es mejor aprovecharse de que las conversaciones aún estaban calientes y no dar tiempo a que la negociación se enfriara.

Además de agilizar el asunto, al Ejecutivo de Juan Manuel Santos y a los líderes guerrilleros no les ha quedado más remedio que escuchar a los críticos del proceso. Es normal tener sus opiniones en cuenta, pues su victoria en el referéndum demostró que, a pesar de los cuatro años de negociaciones, hay ciertos aspectos que la población no está dispuesta a tragar. Es más, la mayoría de los colombianos que votaron en la consulta popular preferían seguir sufriendo los envites de la guerrilla, antes que darles impunidad y recompensarles con puestos políticos.

El nuevo acuerdo de paz ha incluido algunas de las demandas planteadas por los partidarios del "no". Ahora se pone más énfasis en los bienes de las FARC que se utilizarán para compensar a las víctimas, se garantiza la propiedad privada, se reducen algunos de los privilegios políticos para los líderes guerrilleros, se exige mayor colaboración en la lucha contra el narcotráfico, la Jurisdicción Especial para la Paz se limita a 10 años y solo durante los primeros 24 meses recibirá solicitudes de investigación, y, además, se dan garantías jurídicas a militares que participaron en la lucha contra la guerrilla y que pudieron cometer excesos.

El documento actual, sin duda, es mejor que el anterior porque no concede tantos privilegios a los criminales, pero, incluso así, sigue siendo muy beneficioso para las FARC. En toda negociación, las partes tienen que renunciar a alguna de sus pretensiones, pero en este proceso sigue pareciendo que es el propio Gobierno colombiano el que más cede y el que más interés tiene en resolver el conflicto.

Ahora, falta ver si los colombianos aceptan las modificaciones realizadas o si siguen considerándolas insuficientes. En cualquier caso, Juan Manuel Santos le ha visto las orejas al lobo y no tiene intención de convocar un referéndum para validar este nuevo acuerdo. El presidente apuesta por someter la consulta al Parlamento.

Aunque esta opción sea legal, convendría no olvidar la opinión de los que son partidarios del "no", porque, al fin y al cabo, ellos han sido víctimas directas o indirectas de la guerrilla. Si se les deja a un lado, es muy posible que la población se fracture y se cree una división difícil de soportar, especialmente cuando vean a los líderes guerrilleros ocupando cargos en las instituciones, con privilegios y llevando una vida normal después de haber cometido tantos crímenes y causado tanto dolor.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD