Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Nada mejor para que se te levante

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional02-05-2016

Esta claro, no hay nada mejor que un congreso para que se te levante la moral y darse un baño de multitudes.

Es verdad que hay algunas excepciones en las que hay lucha de egos y donde los cuchillos vuelan en todas las direcciones. Sin embargo, este no va a ser el caso de Corea del Norte. Kim Jong-un ha decidido que va a organizar un congreso 36 años después del último. Es más, el propio Kim es tan joven que todavía no había nacido cuando se celebró el anterior.

Una de las ventajas que tiene ser el líder supremo de Corea del Norte es poder hacer lo que quiere, cuando le apetece y sin tener que dar ningún tipo de explicaciones. Kim Jong-un hace casi seis años que heredó el cargo de su padre, quien a su vez lo recibió a la muerte de su padre (abuelo del actual líder). Es ya la tercera generación de dictadores.

Dadas las circunstancias, el congreso de Corea del Norte va a servir para que Kim Jong-un vea cómo los gerifaltes del Estado le adoran (al menos públicamente) y cómo el pueblo le transmite una devoción unánime.

Sin duda, para Kim va a ser toda una inyección de moral y de autoestima, que nunca viene mal, pero que no es sincera, sino más bien muy interesada. Sí, los norcoreanos buscan obtener rédito de su pasión por Kim Jong-un: se trata nada más y nada menos que de conservar su vida, de no ser purgado por el sistema o enviado a campos de trabajo forzados. Como buen régimen comunista, los dirigentes han impuesto el terror a su pueblo y este prefiere estar callado y ser sumiso por miedo a ser delatado por sus vecinos y sufrir las consecuencias.

Como no hay peor ciego que el que no quiere ver, el congreso de Corea del Norte va a ser todo un éxito. De hecho, no sorprendería que el propio régimen tenga preparada alguna acción para mostrar su fuerza ante su pueblo y sorprender a la comunidad internacional. Por ejemplo, con algún ensayo armamentístico, ya sea nuclear o convencional.

Sin embargo, una vez que termine el pomposo congreso, todo volverá a la triste realidad. Con los dirigentes y sus familias disfrutando de privilegios a costa del sufrimiento, el hambre y el miedo que infligen a sus propios compatriotas.

Mientras tanto, la comunidad internacional seguirá observando desde la distancia y deseando que a la muerte de Kim Jong-un (todavía tiene 33 años) se produzca una revolución que evite que el poder vuelva a ser heredado y se convierta en la cuarta generación de dictadores.

No pueden hacer otra cosa más sensata que esperar pacientemente como llevan haciendo décadas. Kim sabe que la única forma de mantenerse en el poder es tener una capacidad militar sobresaliente, con armas de destrucción masiva, para tener una posición de fuerza y disuadir a todo aquel que quiera acabar con el régimen.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD