ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Deberes contra el maltrato

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad28-11-2012
Dicen que el hombre que maltrata ha podido ser víctima del maltrato. Que por sus ojos quizás pasaron escenas infantiles del dolor y el llanto; que aquello minó su corazón, convirtiéndolo en un oscuro infierno de miedos, gritos y golpes. Posiblemente se hizo pis mientras en casa retumbaba la violencia contra su madre y contra él mismo. A lo mejor, ese hombre, aún tierno en edad, se prometió una vez no sufrir tanto, rehacer su vida e, incluso también, hacer justicia a su manera, venganza incluida. Pero no pudo. No asimiló su vida y quedó atrapado en un bucle. Es difícilísimo imaginarse que en el lugar más intimo de seguridad con que cuenta el ser humano, su propio hogar, existan los peroes temores y las inseguridades más grandes y, más aún, que el enemigo sea uno de los que deberían dar ejemplo y cariño. Pero también es complicado, en los tiempos que corren, poner una solución social y política a una problemática que, como tantas otras, precisan de presupuestos. Urge detener el maltrato en el seno del hogar. Y no sólo contra las mujeres, también contra los niños, esas víctimas muchas veces olvidadas por el feminismo más radical. Hacen falta políticas realmente efectivas, una concienciación más honda, que se implique verdaderamente la ciudadanía, una mayor protección de las vícimas, que la justicia sea muchisimo más ágil, pero es necesaria también la recuperación social y humana de quienes maltratan. Ante este cúmulo de deberes, los medios de comunicación deberían replantearse, como en otros muchísimos ámbitos de los que informan, su labor social, la búsqueda del bien común por la que surgieron. Es necesario informar más de las penas a las que se enfrentan los maltratadores, y no quedarse únicamente en el morbo de los métodos viles que utilizaron para alcanzar la cárcel. Es necesario que la prensa eduque a esos sectores sociales que encuentran en las noticias su escuela de valores. Y es necesario que tantas y tantas frustraciones no acaben en golpes. Si en el seno de la célula social más pequeña hay violencia y escombros morales cómo no podrá ser el conjunto de la calle. Hay que hacer los deberes.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






