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PUNTOS DE DEBATE

50 años de dolor

Fotografía

Por Elías SaidTiempo de lectura3 min
Opinión02-08-2009

Esta semana se cumplieron los 50 años en que la historia política contemporánea española comenzó a convivir con un grupo extremista (ETA) e incapaz de hacer realidad sus ideas desde los escenarios institucionales, empleando el terror y la violencia como única razón para hacer valer sus opiniones. Aproximadamente mil civiles y más de 200 funcionarios han sido asesinados a lo lardo de este tiempo. Mucho se ha hablado de las treguas y de los periodos más oscuros que hizo vivir este grupo terrorista a cada uno de los españoles que han sentido cada muerto como propio. En esta semana oscura, una vez más, ETA nos ha demostrado la escasa capacidad de diálogo y el horizonte de esperanzas por lograr un verdadero cambio para quienes, al comienzo, esgrimieron argumentos nacionalistas con fines políticos y que a lo largo de estas décadas se han convertido en bandidos, asesinos y extorsionadores con el nacionalismo como telón de fondo, no como argumento base para perpetrar estos delitos. Con un País Vasco de gobierno socialista y los continuos golpes contra la organización terrorista por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la forma de “celebrar” su 50 aniversario, nos muestra el temor de los incapaces al diálogo y a un posible escenario como el vivido en Irlanda con el Sin Fein. Si bien para muchos resulta imposible perdonar o siquiera, tolerar que un gobierno pueda sentarse frente a estos asesinos, sólo veo como única posibilidad para la paz que ambos bandos lograsen convertir en realidad tal escenario. Pero lo visto hasta ahora hace que lo antes expuesto sea simple ficción porque ¿cómo se puede hablar con bandidos y asesinos que perdieron el sentido político de su causa hace mucho tiempo? Frustración e impotencia creo que son las sensaciones que muchos de nosotros tenemos al haber pasado esta terrible semana. Una España unida y diferente en su interior, pero conviviendo como iguales, parece estar secuestrada a manos de unos pocos. El zulo mental, afectivo y social que estos asesinos nos han hecho ver como parte de nuestra cotidianeidad no es algo que deseamos para nuestras futuras generaciones. La unidad y el creciente empeño de todos quienes hacemos parte de la sociedad española debe ser el llamado común y no usarse como arma arrojadiza la respuesta de los incapaces para fragmentar ésta, por culpa de intereses políticos. Pese a que a muchos les gustaría aplicar la Ley del Talión para los miembros de ETA, creo que con esto terminaríamos dándoles lo que quieren. A estas alturas, ya algunos sectores, sin quererlo, han seguido su juego, rompiendo pactos y generando fricción en una sociedad donde sólo cabe la palabra UNIDAD. Sin llegar a ser Gandhi ni promulgar la política de la rosa a cambio de la bala, todos los que no estamos con ETA nos caracterizamos por algo común: somos más civilizados y debemos demostrarlo cada día, desarmando así los argumentos que han seguido haciendo que jóvenes no formados en el pensamiento crítico, democrático y dialogante se sumen a una banda de terroristas que han usado los símbolos y las causas nacionalistas para extorsionar y violentarnos cada día. Mi más sincero pésame a las familias de los dos guardias civiles asesinados esta semana y a todos los que han sufrido a manos de estos incapaces.

Fotografía de Elías Said